El cementerio de San José de Chipiona amaneció ayer lleno de flores blancas alrededor de la tumba de Rocío Jurado. Vecinos de la localidad y admiradores de la artista, que se han desplazado desde distintos puntos de España para rendir homenaje a 'la más grande', las fueron depositando desde la madrugada. El sepulcro en el que está enterrada la artista junto a sus padres no será el lugar de su definitivo descanso, ya que se está preparando la construcción de un mausoleo para honrar su memoria, obra en la que el Ayuntamiento espera contar con el apoyo de otras administraciones públicas.
El Consistorio tiene previsto también que la sala principal del futuro museo etnológico que se ubicará en el castillo de Chipiona tenga como protagonista a la cantante muerta. También espera colaborar con el Ayuntamiento de Sevilla en la celebración de un festival en honor de Rocío Jurado en el Auditorio que lleva su nombre en la capital andaluza.
Chipiona se ha convertido en un lugar de peregrinaje desde el entierro, el viernes, de su universal artista en el camposanto de la localidad gaditana. El alcalde, Manuel García, dispuso que el recinto permaneciera abierto durante este fin de semana ante la previsión del desplazamiento de muchos admiradores a la tierra de la artista. «Tengo la sensación de que estamos como en un fin de semana de agosto», señaló el regidor. Y, efectivamente, a las 125.000 personas que despidieron anteayer a la cantante se unirán otras tantas en los dos días festivos. Hay quien llega en silencio y deposita flores en la sepultura, quien reza o quien canta un Ave María. «La queríamos sin haberla tocado», decía una mujer en el cementerio.
Para la familia han sido largos días de agonía, velatorio, dolor y agotamiento. Tras el entierro, tanto su viudo, Ortega Cano, como su hija, Rocío Carrasco, volvieron a Madrid en el mismo avión privado que les desplazó con los restos de la finada en su último viaje. La hija de la cantante, sumida en un profundo desconsuelo, encuentra apoyo en su pareja, Fidel Albiac, y ha vuelto a casa con sus dos hijos. El torero ha dado muestras de templaza y de cariño ante quienes le daban el pésame, pero también se rompió en llanto en los momentos más emotivos de la despedida de su mujer. «Ha sido todo muy emotivo pero muy triste porque nos hubiera gustado que lo viera ella», manifestó el viudo al marcharse de Chipiona.
Los hijos
Pero Ortega Cano no está solo. Su hermana menor, Carmen, ya se ha adelantado a afirmar que «somos una piña y no le dejaremos solo ni a él ni a sus hijos. Además, ella nos va a ayudar desde arriba». De momento, el viudo ha vuelto a 'Villa Jurado', el chalé del madrileño barrio residencial de La Moraleja donde Rocío vivió sus días finales. Para evitar los malos recuerdos, el torero se trasladará temporalmente al campo, a su finca de Fuente el Fresno (Ciudad Real).
Le acompañaran sus hijos, Gloria Camila y José Fernando, los hermanos que adoptó la pareja. Era él quien tenía especial empeño en tener hijos y los dos niños enriquecieron la vida del matrimonio. Como dijo la propia Rocío Jurado, «han llenado nuestra vida. Les hacíamos mucha falta a los dos pequeños pero ellos nos han dado una riqueza adicional a nuestro mundo espiritual».
Todos los amigos y la familia quieren acompañar en su duelo a José Ortega Cano. Julio Iglesias, que se desplazó en su avión privado hasta Chipiona para asistir al entierro de su amiga, señaló al marcharse que el torero y los dos niños pasarán unos días con él y su familia en su residencia caribeña.