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Lunes, 5 de junio de 2006
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ÁLAVA
Otra energía es posible
Cientos de personas celebraron ayer el Día Mundial del Medio Ambiente en Olárizu, donde se expusieron cocinas y coches solares o regadíos inteligentes
Otra energía es posible
El ariete hidráulico fue uno de los artilugios expuestos en Olárizu que despertó mayor curiosidad entre el público. / FOTOS: JON RODRÍGUEZ
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¿Cómo cocinar chorizo y morcilla sin encender la vitrocerámica? ¿Cómo lograr que un cochecito de juguete funcione sin pilas? ¿Y que unos garbanzos se cuezan en dos horas sin necesidad de echar mano de la olla a presión? Los cientos de personas que se acercaron ayer hasta la Casa de la Dehesa de Olárizu encontraron respuesta a éstas y otras preguntas, gracias a los curiosos inventos expuestos en el patio del edificio, que acogió por séptimo año consecutivo la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente.

Una vez más, la jornada se convirtió en una especie de oda a las energías renovables porque «la energía alternativa es viable». Éste fue ayer uno de los mensajes que dejaban su huella en la conciencia tras una visita al edificio municipal, donde hornos solares, arietes hidráulicos o regadíos inteligentes se disputaban el interés del público.

En el 'cocinosol', por ejemplo, se puede cocinar casi de todo. Es ligero, no gasta y, además, es fácil de construir. Así lo atestiguaron ayer los pequeños que se animaron a fabricar su propia cocina solar echando mano de cartón, papel de aluminio y un bote de cristal pintado de negro. Dicen que es posible cocer en él unos garbanzos en apenas dos horas y en pleno mes de enero. «No creo que lo utilicemos en casa pero al crío le hacía ilusión y la verdad es que es curioso comprobar que el microondas no lo es todo», comentaba entre risas Marina Delgado.

Y es que, de las entrañas de la cocina ecológica salieron ayer exquisitos chorizos y morcillas para demostrar con hechos que la cocina solar funciona. Igual de bien que el ariete hidráulico, un dispositivo que la bomba centrífuga relegó al olvido y que ahora, en cambio, asiste a su particular renacer porque es eficiente, ecológico y didáctico. Inventado en 1796 por Joseph Montgolfier, esta máquina aprovecha la energía de un pequeño salto de agua para elevar parte de su caudal a una altura superior.

Los cochecitos solares -que funcionan con la energía directa del astro rey- o el cinesol -más parecido al cinematógrafo de los hermanos Lumière que a los proyectores actuales- fueron otros de los curiosos inventos que ayer se mostraron en Olárizu. En las campas, la fiesta se concentró en los castillos hinchables y en las camas elásticas que redondearon una fiesta en verde.



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