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Lunes, 5 de junio de 2006
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ÁLAVA
Relojes de sol en Labastida sociedad landazuri
La ermita del Santo Cristo muestra en la localidad riojano-alavesa un interesante conjunto de relojes de tipo arcaico o canónico
Relojes de sol en Labastida sociedad landazuri
Reloj de sol en Labastida / J. I. DOMÍNGUEZ AMÉSCOA
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CORRESPONDENCIA
Los lectores interesados en hacer llegar sus sugerencias a la sección Nuestro Patrimonio pueden dirigirse por escrito a: Sociedad Landazuri. Palacio de Montehermoso. Fray Zacarías Martínez, 2. 01001 Vitoria-Gasteiz. Teléfono 945 16 26 70 (martes y jueves, de 17.30 a 19.30 horas). Correo electrónico: sociedad.landazuri@telefonica.net. Sitio web: www.landazuri.com.

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Nuestro amigo José Ignacio Domínguez Améscoa nos ha enviado un nuevo texto sobre los relojes de sol en nuestra provincia. No se lo pierdan. Dice así:

«La Rioja Alavesa podemos decir que comienza en Salinillas de Buradón, pues en su término vemos las primeras viñas. Es un pueblo amurallado, perteneciente al Ayuntamiento de Labastida, y lugar importante en otras épocas por su situación geográfica y sus explotaciones mineras y salineras. En algún tiempo la sal fue explotada por una empresa, que pagaba por ello, y este dinero servía para el sostenimiento de la escuela.

En Salinillas existe un reloj de sol de horas iguales, bien trazado y conservado, de 1960, colocado sobre la pared sur de la casa palacio de los Condes de Oñate.

Si de Salinillas vamos a Labastida, entrando por el portal de la Rioja, en poco tiempo llegaremos a la ermita del Santo Cristo. Ésta presenta un conjunto de singulares relojes de sol que decoran el muro sur, certificando su antigüedad y la importancia de esta ermita románica como lugar de oración y tradición. Todo estos elementos justifican una visita religiosa además de gastronómica.

Aquí había una antigua fortaleza. La ermita del Santo Cristo, edificada en el siglo XII, está rodeada de restos de lo que fue muralla de la plaza de armas (siglo XIII). La ermita fue también parroquia hasta 1602. En la actualidad el templo custodia la imagen del Santo Cristo, que tiene gran sentido milagroso y de devoción entre los habitantes de la villa y su comarca. Una singular imagen que no se puede definir dentro de un estilo estricto. Parece del siglo XIV, y muestra una expresión bondadosa y dolorosa al mismo tiempo, sobretodo si la observamos desde el lado izquierdo del altar. Cuenta la tradición popular que la imagen fue enterrada en una finca cercana, para ponerla a salvo de una las muchas guerras que asolaron el lugar.

Ermita y reformas

Transcurrido mucho tiempo y estando el hecho en el olvido sucedió que, arando la finca, los animales se pararon y no hubo forma de hacer que continuaran su labor. Entonces, quienes gobernaban la yunta pensaron que algo extraño sucedía. Se pusieron a cavar allí y encontraron la imagen enterrada por sus antepasados.

La ermita, mitad románica mitad gótica, debido a sus sucesivas reformas, muestra un conjunto de relojes de sol. Son del tipo arcaico o canónico (véase nuestro artículo, EL CORREO, 28 de febrero de 2005), y por su localización, en zona de guerra con los moros y próxima al camino de Santiago, y el hecho de estar sobre una ermita románica, cumplen los requisitos de estos relojes difundidos por la orden de los benedictinos.

Los relojes se encuentran situados a la derecha de la preciosa portada, de la siguiente forma: Un ejemplar a 1,8 metros del suelo, que es más moderno. Un segundo reloj, que define mejor el espíritu de estos relojes, a la derecha del primero, a unos 2,5 metros del suelo. Dos ejemplares a unos 4,5 metros del suelo, que pueden haber sido colocados a esta altura en las sucesivas modificaciones que sufrió el templo. Y un último reloj en el muro próximo al tramo gótico, de grabado más moderno. Éste y el citado en primer lugar intentan mejorar los primitivos.

«El tiempo huye»

Esta preciosa ermita, además de los primitivos relojes (astronómicamente incorrectos), presenta otra singularidad: utiliza la astronomía como base teórica. Y es que en su pared oeste tiene una pequeña ventana por la que entra el sol e ilumina la cara de la imagen del Santo Cristo en determinadas épocas del año, fenómeno utilizado por muchas civilizaciones para resaltar efemérides importantes. Hay una rama de la ciencia ahora muy en boga, que se llama 'astronomía en la cultura', y que estudia estos casos.

En esta misma villa, en una casa particular hay un reloj de sol de moderna factura con la inscripción 'Tempus fugit' (El tiempo huye). Era tradición en las épocas de esplendor de la gnomónica (ciencia de los relojes solares) colocar inscripciones relativas a la fe, a sentencias de los clásicos o cosas menos profundas. Algún día las comentaremos».



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