En junio se cumplen 18 años del asesinato de Patxi Zabaleta y la mentira que ETA vertió sobre su persona. A lo largo de estos años hemos acudido puntuales a nuestra cita con los medios de comunicación para condenar el asesinato y la mentira de ETA, para deslegitimar la violencia por inútil e injusta y para reivindicar el buen nombre de Patxi. Este año tenemos la gran novedad del cese de la actividad armada de ETA. Estamos convencidos de que Patxi hubiese celebrado con nosotros este momento. Estos años, desde estas páginas, hemos hablado varias veces de 'perdón'. Ahora que puede que se acerque ese momento,nos damos cuenta de que el perdón no es algo pro- tocolario, no se ejerce por decreto ni a través del BOE. Es un acto íntimo e individual, fruto del reconocimiento del error y/o del arrepentimiento. Por ello entendemos que, los que hemos padecido de cerca el terrorismo, debemos actuar con paciencia, esforzarnos por buscar espacios en los que compartir derechos fundamentales (el derecho a la vida es el primero), y acudir con decisión a esa pedagogía de la convivencia, que tan necesaria va a ser.
La paz no puede construirse sobre el olvido ni sobre el odio. Queremos cerrar un ciclo e iniciar otro. Olvidarnos del componente reivindicativo y de condena de este escrito, y dejarlo sólo en conmemoración y recuerdo de nuestro amigo asesinado y calumniado. A la espera de acontecimientos, celebramos este homenaje anual a nuestro amigo Patxi con el deseo de que sea nuestro último grito contra ETA. La cena anual que celebramos sus amigos por estas fechas tendrá una alegría expectante, que nos consta que será compartida por Patxi. Para él nuestro recuerdo y cariño.