El mayor montaje de ópera en Euskadi deberá esperar al fin de semana. Apenas cuatro días antes de su estreno en el BEC, la organización del evento anunció ayer que suspende la primera función de 'Aída', la obra maestra de Giuseppe Verdi. Problemas de logística han obligado a cancelar la cita del jueves y reubicar a los espectadores del Bizkaia Arena en la representación del sábado. «El escenario tenía que estar aquí desde el 1 de junio, pero no ha llegado hasta hoy -por ayer- al pabellón», lamentó Félix Serraclara, portavoz de Ópera Clásica Internacional.
Con 600 metros cuadrados de superficie y 12 metros de altura, la escenografía es el elemento más espectacular de esta macroproducción. Procedente de Sicilia, el decorado precisa de tres días para quedar instalado en Barakaldo. El puerto italiano ha permanecido cerrado a lo largo de una semana, lo que ha retrasado la llegada del material. Y, ante la imposibilidad de ensayar poco antes de la cita, los promotores han optado por suspender la sesión inicial. «Agruparemos al público de las dos representaciones previstas en la actuación del sábado», avanzó Serraclara.
10.000 espectadores
Aún quedaba por completar la mitad del aforo en cada función, a pesar de que «la venta no va mal», según los organizadores. Una circunstancia que ha permitido reubicar a los espectadores del jueves en la sesión del sábado. Algo más de 10.000 personas acudirán ese día a la histórica cita. Según subrayó el representante de la organización, la posición de los asistentes en las gradas no variará o incluso puede llegar a mejorar. «Las entradas serán en la misma zona y, si no queda otro remedio, en un asiento más caro sin coste extra alguno para el espectador», apuntó Félix Serraclara. A quienes no puedan asistir, se les reintegrará el precio de la entrada.
Entre la rabia y la resignación, el director de escena desprendió grandes dosis de optimismo. «La del sábado será una función única y sensacional», reivindicó Orlando Montes de Oca, máximo responsable de la obra. Para llevar a buen puerto esta gran ópera, se subirán al escenario 300 personas. Entre ellos, 120 actores de reparto, sesenta músicos y 110 coristas. Todos pondrán su granito de arena durante tres horas, en una obra que tendrá siete escenas. Tampoco faltarán actores de prestigio, como la soprano Inés Salazar, la mezzosoprano Ludmilla Semtchuk, el tenor Attila Kiss y el bajo Stefano Palatchi.
No será la primera vez que actúen fuera de un teatro. Y, pese a la diferencia de tamaño con el Bizkaia Arena, la calidad artística está garantizada. «La acústica es igual o mejor que en una sala pequeña gracias a un amplio despliegue técnico», remarcó la directora musical, la laureada Helena Bayo. La Orquesta de la Radiotelevisión de Hungría pondrá el ritmo. Junto a ellos, estarán los 34 integrantes de la Banda Municipal de Barakaldo. «Los directores estarán interconectados a través de sendas pantallas», precisó Bayo.
El cambio de planes no afectará al destino de la recaudación. Un porcentaje elevado irá destinado a tres programas de ayuda a la infancia de Unicef. Todo ese dinero acabará en países africanos del tercer mundo.