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Martes, 6 de junio de 2006
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Piterman asegura que delegará en los técnicos, pero mantendrá su protagonismo
En la presentación de Bañuelos como entrenador, el presidente anuncia la reordenación del organigrama y asume su «parte de culpa» por la Liga anterior «El único objetivo es el ascenso a Primera División», proclama el propietario
Piterman asegura que delegará en los técnicos, pero mantendrá su protagonismo
CORDIALIDAD. Piterman, Bañuelos y Cos, en la presentación del nuevo técnico albiazul. / JON RODRIGUEZ
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Esta vez, con ocasión de la puesta de largo de Julio Bañuelos como primer entrenador del Alavés para la temporada venidera, el presidente Dmitry Piterman optó por una intervención contenida y respetuosa. Como casi siempre, esto sí, el máximo accionista habló largo y tendido de asuntos técnicos, que son los que le van, y con ellos rozó la contradicción. Se extiende tanto en sus monólogos que a veces sus palabras o chocan o se desencuentran entre sí hasta confundir su exposición.

Como prueba de su discutida coherencia queda la declaración de intenciones que manifestó delante del que será su quinto preparador -Cos por dos veces, Monfort, Oliva y Luna, sucesivamente- en sus dos primeros años de mandato en Mendizorroza. Por un lado, Piterman expuso su «deseo de delegar» en los técnicos la responsabilidad de preparar y dirigir al equipo en Segunda y por otro, vino a confirmar que conservará su protagonismo, aunque fue esquivo cuando se le reclamó que profundizara en torno a esta cuestión.

Parece que Piterman está decidido por una vez a ceder espacio a los titulados o a apartarse discretamente del quehacer diario y de los encuentros. La experiencia de la campaña anterior le impulsa al cambio, un talante que queda pendiente de comprobación, en cualquier caso. Entre que «no hubo conexión» por parte de Monfort y Oliva con Cos y que el presidente se vio en la necesidad de tomar las riendas a pie de campo, el pasado aconseja que el futuro del Alavés se perfile con un trazo más definido.

¿Banquillo o palco?

«El año anterior, por una razón u otra, no tuvimos claro quién decidía el juego. No funcionó bien», admite Piterman. «Tuve que intervenir dos veces, lo que no me hace mucha gracia, porque es un desgaste tremendo y no fue intención mía», desvela ahora el autoproclamado mánager del Alavés, la figura suprema, por tanto, del ámbito deportivo de la casa. «Tengo que asumir parte de la culpa por las decisiones de fichar técnicos y poner en funcionamiento la parcela deportiva. No salió como quisimos. Ahora lo tenemos más claro», se aventuró a afirmar en un tono de autocrítica desconocido hasta ayer.

Pero acto seguido, al ser cuestionado sobre su papel, apareció el Piterman entrenador, un técnico que jugó al despiste. '¿Quién hará las alineaciones?', se le preguntó. «Ahora va a ser más discreto porque no es necesario que públicamente expliquemos cómo funciona esta empresa. Tenéis que saber que hay alguien, tenéis que deducir que el máximo responsable es el máximo responsable». O sea, él. Al menos ayer se ahorró su tratado sobre el consenso.

La siguiente cuestión de relevancia fue: ¿Piterman, en el banquillo o al palco? Llegado a este punto sorprendió al convenir que hasta ahora «nunca vimos la necesidad» de que él estuviera a ras de césped, aunque, después de «ganar esa independencia» desde su etapa en el Racing, en lo sucesivo se mantuvo en el banco más bien por llevar la contraria. «El juego se ve mejor desde arriba. Cabe la posibilidad de estar en los dos sitios», expuso ayer el accionista.

«O él» -por Cos- «o yo; arriba, abajo. Incluso no estaré ni en el banquillo, ni en el campo» cuando el funcionamiento del California Victory, la versión norteamericana del Alavés, le lleve a estancias semanales en EE UU. Para él, su ubicación en los partidos «no es un tema de importancia. Podéis poner» -se dirigió a los periodistas- «que puedo estar en todos los sitios o en ninguno». Como en las ruedas de prensa, que «cuando perdamos, la haré yo y cuando ganemos, él», por Bañuelos, desveló en tono más jocoso.

Otro organigrama

Con el objetivo de «mejorar», Piterman anunció cambios en el organigrama del Alavés, con una comisión deportiva y un cuerpo técnico por separado, pero entremezclados. La primera, formada por él, Cos, Kike Alonso y los preparadores del primer equipo -Bañuelos, Edu Carrera, Garmendia y Tasio-, decidirá los fichajes, la pretemporada, el estilo de juego y los entrenamientos. El otro grupo se encargará de gestionar el día a día del equipo y la preparación de los partidos.

El mandamás, que apostó por «mantener un equipo competitivo y un modelo que funcione el mayor tiempo posible, porque los cambios nunca son buenos», abogó abiertamente por el inmediato retorno a Primera. «Espero que con este cambio tengamos el mismo éxito que el último año en Segunda. El único objetivo es el ascenso», proclamó convencido.



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