Desánimo. Desesperanza. Hartazgo. Esos adjetivos definen el estado de ánimo de los arrantzales que ayer volvieron a la mar tras varios días de inactividad y con mínimas esperanzas de poder pescar anchoa ante la alarmante escasez que sufre. Esa circunstancia les ha obligado a volver a faenar con la mente más puesta en las capturas de otras especies, como el chicharro, la sardina o los túnidos. Si además logran algún kilo de bocarte, pues mejor que menor.
Fueron 48 los pesqueros guipuzcoanos y una quincena los buques vizcaínos que ayer se hicieron a la mar hasta que Bruselas apruebe la veda de la anchoa y los pescadores reciban las indemnizaciones exigidas para compensar la «catastrófica» costera de este año. A juicio de la flota, ambas medidas deberían haber sido adoptadas ya.
Es previsible que la mayoría de las barcos vuelva con sus bodegas «vacías de anchoa», explicó el presidente de la Federación de Cofradías de Guipúzcoa, Jaime Tejedor. «Esperemos que ese hueco pueda ser llenado con sardinas, chicharros o túnidos».
Sus temores quedaron confirmados ayer mismo. El primero en regresar a casa fue un barco de Getaria que había zarpado a primeras horas de la madrugada. Descargó más de 3.000 kilos de chicharro, pero ninguno de bocarte. Lo más probable es que esa escena se repita hoy y mañana. «Los pesqueros deben navegar mucho para tratar de encontrar anchoa, y es muy probable que la mayoría llegue a puerto en muy breve plazo», señaló Tejedor, quien volvió a denunciar la actuación del Gobierno central. «Nos mintió y nos utilizó al asegurar que había rechazado la apertura de la pesquería, cuando la había forzado con Francia. Nos sentimos defraudados y engañados», se lamentó.
Tejedor apuntó que puede producirse un adelanto 'de facto' de la costera del bonito. «La pasada temporada, se inició a mediados de junio y salvó la temporada. Si hay suerte, este año la campaña se podría adelantar. Cuando menos, trataremos de aprovechar los días para capturar cebo vivo, declaró.
El viceconsejero vasco de Pesca, Luis Miguel Macías, se reunió ayer con responsables de las comunidades del Cantábrico para trasladarles las conclusiones del informe de Azti sobre la crítica situación del 'stock' de anchoa y exponerles la necesidad de iniciaron nuevo modelo modelo de gestión de esa especie.
A 27 euros el kilo
Frente a la absoluta escasez de bocarte que sufren los pescadores vascos, la flota pelágica francesa sí ha logrado capturas debido al sistema que utiliza. Según los datos aportados por el presidente de las cofradías de Guipúzcoa, desde que inició la campaña el pasado jueves ha pescado más de 200.000 kilos de anchoa. En los dos últimos días, ha logrado unos 85.000 kilos. Las piezas más grandes se han venido a precio de oro: a 27 euros en las lonjas francesas.