El Correo Digital
Martes, 6 de junio de 2006
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OPINIÓN
EDITORIAL
Perú, el regreso
Alan García será el próximo presidente de la República de Perú tras su triunfo en los comicios del domingo, en los que batió al candidato antiliberal y nacionalista Ollanta Humala. Y es de esperar que, en esta ocasión, García se vuelque -como ha prometido- en ejercer su alta magistratura con decoro y solvencia, no como ocurrió durante su primera legislatura que, de 1985 a 1990, dejó al país sumido en la ruina y enfrentado a la violencia terrorista de la guerrilla maoísta de Sendero Luminoso.

El camino de regreso a la Presidencia de Alan García se inició con su vuelta al país, tras ser amnistiado, y perder por poco frente a Alejandro Toledo. García encabezó la oposición parlamentaria con destreza táctica y paciencia. Así se 'reacreditó' ante sus conciudadanos y pudo contar con el apoyo en bloque del histórico Partido Aprista Peruano, la única gran formación política de Perú, que ahora ha recibido el impagable voto útil del campo conservador, volcado en impedir la victoria del populista Ollanta. García ha contado, además, con el revulsivo de la extemporánea irrupción en la campaña peruana del presidente venezolano, Hugo Chávez, quien apoyó furibundamente a Ollanta y su programa. Aunque Chávez fue advertido de que semejante interferencia -injerencia en muchos aspectos- sólo suscitaría un cierre de filas en torno al candidato aprista, insistió en su apoyo al ex teniente coronel y acabó convirtiéndose en un importante vector de la victoria de Alan García. La derrota de Ollanta supone, en este sentido, un tropiezo para el presidente venezolano, lanzado, tras la victoria de Evo Morales en Bolivia y los indicios de cambio en Ecuador, a la creación en la región de un eje antinorteamericano de coloración indigenista y neonacionalista de porvenir incierto.

El presidente García no debería olvidar que lo es gracias a los votos prestados por los seguidores de la liberal conservadora Lourdes Flores y que su partido ni siquiera es la primera minoría en el Congreso, con un paupérrimo resultado en las zonas selváticas o de la sierra peruana, donde viven el 52% de los pobres del país. Su programa socioeconómico ha de encaminarse a corregir esos déficit y a no dilapidar la excelente salud de la economía que le ha legado Alejandro Toledo.



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