El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, prometió ayer al PP más información sobre el diálogo con ETA para intentar recuperar el consenso antiterrorista con el principal partido de la oposición. El ministro, quien eludió contestar a la acusación del PP de que el plan de paz del Gobierno es el de ETA, hizo un llamamiento a la unidad y se mostró conciliador con los populares.
Pérez Rubalcaba compareció por primera vez en la Comisión de Interior del Senado para explicar cuáles serán las líneas de su departamento y se comprometió a hacer el «máximo esfuerzo posible» para «informar y compartir» con todas las fuerzas políticas los distintos «momentos y hechos» que puedan producirse sobre la organización armada y, de ese modo, «recuperar esa confianza» perdida por el PP.
Aunque aseguró que durante el proceso de diálogo con ETA el Ejecutivo socialista merecería, como ha ocurrido siempre en democracia, la «confianza plena e incondicional» de todos los partidos parlamentarios, el ministro dijo entender que «se nos exija más».
En esa línea, aseguró que el Gobierno «lamenta profundamente» la «reacción tan negativa» del PP al conocer los contactos entre el PSE y miembros de la izquierda abertzale. «Espero que estas palabras sirvan para restablecer la necesaria unidad entre todos los partidos democráticos», deseó el máximo responsable de la lucha antiterrorista.
«El único interés del Gobierno es llegar a la paz desde el respeto a la legalidad y el Estado de Derecho», subrayó el compareciente, quien advirtió, una vez más, que «vamos a abordar un proceso complejo que será largo y difícil». No obstante, insistió en que «el Gobierno tiene la obligación de aprovechar la mejor oportunidad que nunca ha tenido la democracia» de terminar con la violencia etarra.
Pérez Rubalcaba, como hiciera hace dos semanas en el Congreso, subrayó que el Ejecutivo buscará esa paz en el País Vasco siempre desde la «firmeza, serenidad, unidad y memoria de las víctimas».
El ministro confirmó que el Ejecutivo «ha venido comprobando la extensión y veracidad del alto el fuego» declarado por la organización terrorista el 22 de marzo y que las fuerzas de seguridad han verificado que «han cesado los atentados, la violencia y la extorsión». El proceso «tiene bases sólidas», apostilló antes de reconocer que «estamos aquí porque los demócratas nunca hemos desistido». «Estamos mejor que nunca» después de tres años sin atentados mortales y tras dos meses sin ningún tipo de violencia, remachó.
«Oportunidad histórica»
Los llamamientos al consenso no fueron escuchados por el portavoz popular en la Comisión de Interior en la Cámara alta, Ignacio Cosidó, quien acusó al Gobierno y al ministro de haber «dilapidado una oportunidad histórica para acabar con ETA». Cosidó precisó que su partido sólo respaldará al Ejecutivo para terminar con el grupo armado, pero «en ningún caso para un proceso de diálogo o negociación» con los terroristas.
El senador del PP aseguró que ha sido el Ejecutivo el que «ha desmantelado punto por punto» el consenso construido en la anterior legislatura entre el PP y el PSOE y acusó a Rodríguez Zapatero de haber «cedido al chantaje de ETA» y haber «pagado un precio político por la paz porque ya ha reconocido a la organización terrorista Batasuna como interlocutor político». Incluso, denunció la «inhibición del Estado de Derecho» con respecto a ETA tal y como prueba el hecho de que el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, actúa como «abogado defensor de Batasuna».