Agentes de la Ertzaintza han desalojado este mediodía a delegados de ELA, SATSE y ESK que se encontraban en la entrada del Hospital de Txagorritxu de Vitoria desde primeras horas de esta mañana para reclamar una negociación sobre el aumento de plantilla y mejora de condiciones laborales en Osakidetza.
Para el desalojo se trasladaron al lugar varias dotaciones de la Policía vasca cuyos componentes fueron sacando uno a uno a los concentrados. Aunque en líneas generales se realizó sin incidentes, algún representante sindical se resistió a ser sacado por lo que hubo algún pequeño forcejeo.
Un desalojo similar se produjo el pasado martes, cuando cerca de ochenta delegados sindicales de los tres sindicatos convocantes de las movilizaciones fueron desalojados de la recepción del Hospital de Cruces, en Vizcaya.
El director gerente del Hospital, Francisco Villar, explicó a los medios de comunicación minutos antes del desalojo que no era "tolerable la trifulca" que se estaba montando en la entrada del Hospital, con gritos, bocinas y sentadas, porque "afecta al confort de los pacientes".
Villar mostró su "indignación" por esta concentración y anunció que no iba a permitir que se "interrumpiera la entrada a pacientes y usuarios".
Recordó que el ámbito de negociación de las cuestiones que plantean los sindicatos no era el Hospital, sino los servicios centrales de Osakidetza, por lo que no podían encontrar allí los "interlocutores" válidos.
La responsable de Sanidad de ELA, Izaskun Garikano, anunció que van a mantener la conflictividad, al menos, hasta el verano y que posteriormente, si no hay una negociación real no descartan la convocatoria de una jornada de huelga. Asímismo pidió "valentía política" a la dirección de Osakidetza para hacer ofertas en una mesa de negociación y no a través de los medios de comunicación, porque si no, insistió, va a haber "conflicto hasta la extenuación".
Portavoces de los otros sindicatos convocantes añadieron que la última oferta de cuatro mil plazas en la OPE es "absolutamente insuficiente", porque para empezar a hablar se debe partir de las 6.500, y concluyeron advirtiendo de que el "conflicto va en serio", por lo que pidieron una actitud de seriedad a Osakidetza y al Departamento de Sanidad.