El Correo Digital
Jueves, 8 de junio de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
GENTE
GENTE
Leonor, la protegida
Los Príncipes ofrecieron a su hija a la Virgen de Atocha, que vela por la Familia Real desde el siglo XVII
Leonor, la protegida
FELICES. Los Príncipes de Asturias sostienen a su hija tras cumplir con la tradición. / EFE
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Con sus siete meses de infanta vivaracha y curiosa, como cualquier bebé que empieza a descubrir el mundo, Leonor afrontó ayer con 'responsabilidad' institucional -sin lloros ni berreos- su cita con la Virgen de Atocha. La futura heredera cumple así con una tradición en la monarquía española. Esta Virgen ostenta el título de 'protectora' de la Familia Real desde los tiempos de Felipe IV, en el siglo XVII, aunque la costumbre de ofrendar a los bebés reales la acuñó Isabel II tras sobrevivir junto a su hija al atentado del cura Merino en 1852, a la puerta de la basílica.

A la vera de esta Virgen del siglo XV han desfilado los tres hijos de los Reyes y sus nietos. 38 años antes pasaba por el mismo trámite Felipe de Borbón, que ayer alzó orgulloso a su hija hacia la hornacina donde reposa la 'madonna' de Atocha, para ponerla bajo su advocación.

La ceremonia fue breve. Apenas quince minutos bastaron para cumplir con el ritual. Los Príncipes llegaron poco después de las once de la mañana al templo, con la niña en brazos de su madre. Letizia Ortiz, con chaqueta de guipur blanco, falda plisada en gris y blanco estampada en cachemir y buenos tacones. Felipe de Borbón, de gris perla y corbata en tonos guinda. La protagonista del sarao iba de blanco impoluto, con un vestido sin mangas del que asomaban dos brazos rollizos.

Vecinos de la zona hicieron un alto en sus tareas para ver pasar y jalear a la Familia Real. Los que tuvieron más suerte -unos dos centenares- pudieron acceder al interior de la iglesia y presenciar en vivo la ceremonia.

El cardenal arzobispo de Madrid pronunció la ofrenda: «Recíbela como verdadera hija tuya. Guíala por el buen camino; defiéndela del maligno y de todo mal», pidió Rouco Varela para la pequeña Leonor. «Que lleve siempre en el corazón el amor a todos los españoles, especialmente a los más necesitados», añadió el cardenal.

Don Felipe siguió el oficio sin quitar ojo a sus dos mujeres. La princesa de Asturias atusaba los pelillos de la frente a su hija y lanzaba miradas cómplices a las tribunas de los periodistas. La niña lo curioseaba todo.

Tras la invocación y el canto de la Salve, llegó el momento. La madre hizo un amago de levantar a Leonor, pero la cría debe de pesar lo suyo y fue su padre el que se hizo cargo de su hija, elevándola hacia la talla bizantina de la Virgen. En ese momento, los parroquianos prorrumpieron en aplausos y vivas. La infanta volvió la cabeza y contempló con interés a 'su' público en este primer jalón de la vida institucional que le espera.



Vocento