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Viernes, 9 de junio de 2006
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EDUARD ESTIVILL, PEDIATRA Y NEUROFISIÓLOGO
«Podemos estar 20 días sin comer y sólo 7 sin dormir»
El especialista de la clínica Dexeus define el sueño como «la fábrica de nuestros días»
«Podemos estar 20 días sin comer y sólo 7 sin dormir»
ESTIVILL dirige la unidad de sueño en Barcelona. / EDUARDO ARGOTE
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Eduard Estivill, una eminencia en el estudio del sueño, participa en un congreso que acoge Vitoria. Lidera la unidad de la clínica barcelonesa Dexeus y es autor de 'Recetas para dormir bien' y 'Duérmete niño', dos 'best-sellers'. El catalán elogia el «prestigio mundial» del hospital Txagorri-txu en el tema.

-Usted se refiere al sueño como un período muy creativo.

-Teníamos la conciencia de que dormir era como apagar una luz y un tiempo perdido. Pero cuando se empezó a estudiar el sueño se vio que era un período tremendamente productivo en el que pasaban cantidad de cosas. Por ejemplo, hay más infartos y asma cuando dormimos que cuando estamos despiertos. Durante el sueño se producen procesos de reparación y restauración de lo que vamos a necesitar al día siguiente.

-Y se divide en dos mitades.

-Sí. En la primera mitad de la noche se descansa más físicamente, es una reparación muscular. Y en la segunda se descansa más psíquicamente. Es cuando hay procesos de memorización, organización y control de la ansiedad. Por todo esto es necesario dormir un número determinado de horas.

-¿Cuántas por edades?

-El sueño es la fábrica de nuestra vida y esta fábrica ha de funcionar un número de horas según lo que necesitamos durante el día. Y eso es distinto según la edad. Los niños, durante el día, captan cantidad de información que procesan durante la noche y hacen grandes conexiones neuronales, por lo que necesitan dormir más. En la edad adulta, entre siete y ocho horas. Y a partir de los 65 ó 70 años necesitamos dormir menos durante la noche y hacer dos pequeñas siestas durante el día. El cuerpo ya no pide tanta reparación.

-¿Y qué hace la gente que pega poco el ojo?

-La mejor manera de saber si lo que dormimos es correcto consiste en analizar al día siguiente si cinco horas de sueño son suficientes para funcionar bien. Si es así significará que la fábrica ha funcionado suficientemente. Hay un 5% de la población que necesita cinco o seis horas. El problema es que el sueño no se recupera. Lo que no se ha dormido se ha perdido. Es como la comida.

Los riesgos del insomnio

-Usted dice que se puede estar siete días sin dormir, pero veinte sin comer o beber. Esto indica la gran importancia del sueño, ¿no?

-Claro. No sólo porque condiciona nuestra fuerza física y mental, sino también otras muchas cosas. Las personas que duermen poco o mal, un 30% de la población, tienen un 40% más de riesgo en ansiedad, depresiones, fatiga, accidentes de coche... Y su estado diurno es de irritabilidad, falta de concentración, pérdida de memoria...

-¿Qué enfermedades relacionadas con el sueño son más propias de las mujeres y de los hombres?

-Las de las mujeres están ligadas a temas hormonales. El insomnio por ansiedad diurna es de un 60% para los hombres y un 40% para las mujeres. En cambio, el ronquido es más típico de hombres hasta la menopausia de la mujer, cuando se iguala.

-Cuando alguien acude al médico de atención primaria con un problema de sueño, ¿qué garantía tiene de curación?

-Hoy en día podemos controlar el 99% de los casos. Eso significa que algunos se pueden curar por completo y otros, con medicación u otras técnicas, controlar para que no avancen. El gran paso ha sido el diagnóstico. El insomnio es un síntoma, hay una causa que lo provoca. Hasta ahora los médicos tratábamos sólo el síntoma y de ahí viene el abuso de los fármacos no útiles. A medida que vamos sabiendo más causas podemos hacer mejores tratamientos.



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