Dos mujeres ya maduras que llegan a la capital de Haití, Puerto Príncipe, allá por los años 70, con la intención de disfrutar de sus playas y de comprar sexo, son las protagonistas de esta polémica película del inquieto director francés Laurent Cantet. Le secundan con todas las de la ley dos actrices de cuerpo entero, como son las excelsas veteranas Charlotte Rampling y Karen Young. A partir de ahí, Cantet establece oportunas reflexiones sobre el intercambio sexual, con o sin amor, sobre el derecho a disfrutar del sexo puro y duro, aunque para ello haya que aflojar la cartera.
Lo primero que llama la atención en 'Hacia el sur' es la huida por parte de su máximo responsable de los tópicos al uso, de los comportamientos estereotipados, de la brocha gorda. Aquí, de lo que se trata es de dar un paso hacia adelante y demostrar que, por lo general, en toda mujer anida una urgente necesidad de trascender el simple acto sexual, para comprometerse con la misma forma de vida de su objeto de deseo, con sus sueños e ilusiones, dejando siempre una puerta abierta a la maternidad, una experiencia de importancia capital para el género femenino.
Pero, lo que no nos dice Cantet es que las mujeres ricas tienden a relacionarse con hombres mucho más ricos, como señaló en su día la antropóloga Helen Fisher. Y tampoco establece, como era de rigor, el punto de vista de muchos hombres, que no es ni cínico ni machista. Es profundamente realista, ya que las mujeres tienen sobre nosotros una ventaja considerable: ellas pueden fingir, nosotros no.