El actual ritmo impuesto por la locomotora baskonista le sitúa a la cabeza del baloncesto continental. En los últimos seis frentes abiertos siempre ha llegado a la última estación. Sólo Maccabi Tel Aviv y CSKA Moscú pueden presumir de lo mismo en toda Europa.
Desde Moscú'05, su primera 'Final Four', hasta esta nueva entrada en la final de la Liga ACB, cuyo pasaporte adquirió el pasado jueves en el Palau, el TAU siempre ha pisado la última estación.
En medio, un rosario de estampas imborrables. La racha dejó también la final liguera de desgraciado recuerdo contra el Real Madrid. ¿Cómo escuecen aún aquellos fatídicos cincuenta segundos! Le siguieron dos títulos; la Supercopa con Pedro Martínez al frente y la Copa de Madrid'06, ya con Velimir Perasovic como mariscal de campo.
Después llegó la segunda irrupción consecutiva en la máxima cita continental. Esta vez en Praga, donde el Maccabi zarandeó al Baskonia, quien se recompuso en la final de consolación frente al Barcelona. Mientras que la última pieza del collar la obtuvo el jueves en el Palau.
Lo mejor de este recorrido por las alturas es que a pesar de que las caras han cambiado -muchas despedidas y otros tantos recibimientos-, el ritmo se ha mantenido firme. Es el 'carácter Baskonia'. La marca que le hace diferente, especial y competitivo a más no poder.