Mariano Rajoy aseguró ayer que si José Luis Rodríguez Zapatero le cita a un encuentro para tratar de reconducir sus relaciones sobre el proceso de paz, él acudirá. A juicio del Gobierno, las palabras del líder de la oposición «parecen indicar» un «cambio de actitud» por parte del PP. Por el contrario, desde la formación conservadora se asegura que su posición «no ha cambiado» y que sigue considerando «rotas las relaciones» con el Ejecutivo. El secretario de Comunicación de los populares, Gabriel Elorriaga, puntualizó que su partido «no ha pedido ni pide ninguna reunión».
Rajoy, preguntado en un encuentro con empresarios en la localidad leridana de Rialp acerca de si se reuniría con Rodríguez Zapatero después del anuncio de ruptura del PP con el Gobierno, aseguró que «si él tiene a bien llamarme y si quiere, me reuniré, pero él tiene que llamarme a mí». «Es él quien me dijo unas cosas que no cumplió», alegó, para señalar a continuación que apoyó al jefe del Ejecutivo hasta que éste, «incumpliendo su palabra y ocultándome qué iba a hacer, decidió anunciar negociaciones con Batasuna».
El líder del PP advirtió, sin embargo, al presidente del Gobierno de que nadie le «puede pedir que acepte una negociación en la que un Estado claudique ante una organización terrorista, porque entonces no seremos un Estado, seremos otra cosa». Según Mariano Rajoy, los socialistas y Zapatero dan «un ejemplo lamentable al conjunto de la sociedad europea» al «negociar» con Batasuna, puesto que la formación abertzale está «en la lista de organizaciones terroristas» de la Unión Europea.
El jefe de la oposición añadió que ve al Gobierno «débil» ante ETA, algo que le «preocupa». Subrayó, en este sentido, que no aceptará que «la pistola» se convierta en un «instrumento negociador» para obtener réditos políticos.
«Claudicar en una situación como ésta es demoledor, porque habremos convertido al terrorismo en una manera de hacer política», afirmó Rajoy, quien insistió en su «preocupación» por que ETA consiga, «en su momento de mayor debilidad de la historia, lo que no ha conseguido matando» en más de treinta años.
Tras conocer las palabras de Rajoy, el secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda, afirmó que la disposición mostrada por el líder popular para reunirse con el presidente del Gobierno «parece» indicar «un cambio de actitud» por parte del PP. «Hemos pasado en tres días de una ruptura con el Gobierno a querer hablar con el presidente», dijo Moraleda, quien añadió que la posibilidad de que Zapatero llame a Rajoy para reunirse «está en manos del propio presidente».
«Mano tendida»
Por su parte, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, emplazó al PP en la conferencia de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros a que «reflexione» y siga el «camino de todos los ciudadanos, las organizaciones y las instituciones para trabajar por una paz sin atajos ni precios políticos».
De la Vega lamentó que el PP haya decidido «caminar en otra dirección» y consideró «insólita» la ruptura de relaciones anunciada por Rajoy ante el pleno del Congreso, aunque insistió en que el Gobierno mantiene una actitud de «mano tendida» al consenso. En todo caso, la vicepresidenta aseguró que aunque el primer partido de la oposición mantenga su postura, no se va a «alterar el calendario» del proceso de paz. «Hay que seguir adelante con el camino de la paz, trabajando como lo hemos hecho hasta ahora, con absoluta lealtad a las fuerzas políticas y a los ciudadanos», enfatizó.