No hay ningún sistema de ventilación, «por muy moderno que sea», que garantice la eliminación total de los gases tóxicos del tabaco. La única forma de evitar el influjo del tabaquismo pasivo en espacios cerrados como bares y discotecas consiste en la separación física; es decir, por medio de tabiques o mamparas de cristal entre las zonas de fumadores y no fumadores.
Éstos son los dos pilares argumentales en los que se sustenta el último informe elaborado por el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), integrado por miles de médicos y profesionales sanitarios, que intenta poner coto a las iniciativas de algunas comunidades autónomas, como Valencia y Madrid, declaradas en singular 'rebeldía' ante la denominada 'ley antitabaco' del Gobierno central y cuyas resoluciones autonómicas intentan suavizar la nueva normativa.
El Comité sostiene que los sistemas de ventilación que supuestamente 'chupan' la corriente viciada del tabaco generan la «falsa impresión» de aspirar la totalidad del humo expelido. Pero los expertos de la CNPT arguyen que los sistemas convencionales de aire acondicionado eliminan las sustancias tóxicas en forma de partículas, pero «nada o muy poco pueden hacer frente a las que se encuentran en forma gaseosa», como monóxido de carbono, amoniaco o cianuro de hidrógeno, entre otras.
Sólo un huracán
«Ninguno de estos artilugios es capaz de depurar los gases tóxicos del tabaco», concluye, contundente, el informe de los profesionales sanitarios. «La única solución para eliminar esos gases no es viable, puesto que supondría una velocidad de intercambio de aire insoportable: algo así como la magnitud de un pequeño huracán». El Comité piensa que la ley en vigor 'acierta' cuando contempla que la única protección real para los no fumadores debe eliminar el tabaco de los espacios laborales y públicos cerrados, o bien crear espacios físicamente y separados (tabiques, mamparas, cristales, etcétera) con ventilación autónoma «y siempre que se trate de zonas por las que no pasen los no fumadores».
El informe se conoció el mismo día en que la consellera de Salud y Consumo de Baleares, Ana Castillo, anunció que su Gobierno, como otras autonomías del PP, estudiará que los restaurantes de más de cien metros cuadrados no tengan que separar físicamente la zona de fumadores a partir del 1 de septiembre.