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Domingo, 11 de junio de 2006
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ÁLAVA
Los lectores de EL CORRE0 eligen 'Alavés del año' al médico Eduardo Anitua
«Es un reconocimiento a la medicina vitoriana», valora el odontólogo Anuncia que trasladará su congreso a otra ciudad «por falta de espacio»
Los lectores de EL CORRE0 eligen 'Alavés del año' al médico Eduardo Anitua
Eduardo Anitua, en su céntrica clínica dental. / NURIA GONZÁLEZ
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LAS FRASES EL PERSONAJE
Nacimiento: Vitoria, 1956.

Estado civil: Casado. Cuatro hijas.

Estudios: Licenciado en Medicina y Cirugía. Post-grado en EEUU. Especializado en Estomatología.

Cargo: Director científico de Biotechnology Institute. Posee una clínica dental en Vitoria y promueve en Armentia la construcción de un centro internacional de especialización de médicos.

El hallazgo: La sangre del paciente se utiliza para fabricar un plasma rico en factores de crecimiento que cicatriza las fracturas o implantes en la mitad de tiempo.

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Los lectores de EL CORREO han decidido en una votación popular, a través de sus cupones, que el prestigioso médico vitoriano Eduardo Anitua merece proclamarse 'Alavés del año'. Ganador del premio por un estrecho margen sobre el presidente del Baskonia, Josean Querejeta, este investigador de 50 años, sobrino del escritor Ignacio Aldecoa y nieto del pintor Adrián Aldecoa, habla en esta entrevista de una ciudad, la suya, a la que se está «taponando para que no estalle».

-Enhorabuena. Los lectores de EL CORREO le han elegido 'Alavés del año'. ¿Sorprendido?

-La palabra es sorprendido-agradecido. Ser profeta en tu tierra es una buena noticia. Sobre todo para alguien que no está en el candelero, como yo.

-A lo largo de su trayectoria profesional ha recibido numerosos galardones. ¿Qué significa este premio?

-Mucho, habida cuenta de que son mis pacientes, mi ciudad, los que reconocen mis casi ya 27 años de vida profesional. Entiendo que este es un premio a la medicina vitoriana y a la labor de cientos de profesionales. Con ellos lo voy a compartir.

-Lo recogerá el jueves en una fiesta en el Artium. ¿Aprovechará la multitudinaria convocatoria para realizar alguna reivindicación o toque de atención?

-Yo soy muy poco reivindicativo...

-¿Encuentra, entonces, que Álava y su capital están en plena forma?

-Se puede hacer mucho más por esta tierra. Nuestros políticos tienen que respetar los resultados electorales y, a partir de ahí, re-mar en la misma dirección. Y tengo la sensación de que se está impidiendo que Vitoria esté a pleno rendimiento.

-El año pasado el galardón recayó en los responsables de la restauración de la catedral Santa María. ¿Considera que se ha convertido en el principal reclamo de visitantes de la ciudad?

-La ciudad necesita edificios emblemáticos y la catedral lo es, pero no es suficiente. Se necesita un abanico de atractivos.

-¿El Artium es otro de ellos?

-A mí no me gustó nunca el sitio ni... Imagínese que Gehry nos hubiera hecho el museo. Tendríamos el triángulo Bilbao-Vitoria-la Rioja Alavesa.

-Usted también resulta eficaz como 'gancho' de visitantes. De hecho, el congreso anual que organiza es uno de los más importantes en la agenda del Palacio Europa.

-Llevo 18 años impartiendo un programa de formación continuada que atrae en cada edición a más de 600. Si tuviéramos un recinto mayor podríamos llegar a 1.000, pero no lo hay. Es una pena porque contamos con una ciudad muy amable, cercana, ordenada y abarcable. Permite que los congresistas vayan andando a las jornadas, al restaurante o a comprar unos bombones. Y lo agradecen mucho. Están aburridos de Madrid y Barcelona.

Ciudad «bloqueada»

-En más de una ocasión se ha planteado trasladarlo a Bilbao o Madrid, precisamente por razones de espacio. ¿Persiste el dilema?

-Ya no puedo decir 'no' a más gente, así que en 2007 cambiaremos de ciudad. Este año no sólo ocupamos todas las salas del Europa sino que hemos tenido que reservar los salones de un hotel para que los asistentes que no caben puedan seguir las intervenciones a través de un circuito cerrado. Y eso es crear congresistas de primera y de segunda.

-¿Sabe ya dónde lo celebrará?

-Procuraré que sea en Bilbao, para que al menos se quede en el País Vasco. Y eso que lo organizamos con cero ayudas del Gobierno vasco. Y no sé la razón. Mire, yo creo que los vitorianos tenemos que reclamar por qué esta ciudad no tiene las estructuras de Bilbao y San Sebastián. Hay un cierto bloqueo a que esta ciudad estalle. Yo observo obstrucción. No me pregunte por qué no tenemos ya otro palacio de congresos.

-Parece que no lo va a haber, como tampoco un auditorio. Al menos, a corto plazo. ¿Lo tiene digerido?

-No. Los ciudadanos no lo hemos digerido ni lo aceptamos. El proyecto del auditorio y su ubicación eran espléndidos. Pero seguiremos con el teatro del guiñol (el Principal).

-¿Cómo afectará al desarrollo de la ciudad?

-Es un tapón que se pone a una ciudad que encuentra en plena expansión. Cuando se amplió el campo de fútbol todos se pusieron de acuerdo. ¿Por qué aquí no?

-¿A quién le debería doler en la conciencia?

-No lo sé, pero a los vitorianos nos duele en el corazón. No soy el único que lo pido a gritos. El responsable del festival de jazz, también. Pero nadie nos escucha.

Hospitales, a la periferia

-Usted defiende ambas infraestructuras, por separado y en el centro. ¿Por qué no le encaja al menos una de ellas en algún barrio, como Lakua?

-Los palacios de congresos y los grandes edificios hay que hacerlos para los que vienen, no para que un barrio quede más bonito. Eso sería un error garrafal, como lo fue en su día hacer un frontón, y de segunda, en una plaza tan impresionante como la de Fueros. Ahí no puede haber demagogias porque dos y dos son cuatro.

-¿No es un asunto, entonces, opinable?

-No. En el desarrollo y la ordenación urbanística está todo inventado. Los políticos tienen que escuchar a técnicos de prestigio. Es incuestionable que los focos culturales deben estar en el centro y los centros sanitarios, en la periferia. Hablo de la Policlínica, La Esperanza, Santiago y el tercer hospital que Vitoria precisa.

-El alcalde Alonso pasará en menos de un año su tercera reválida en las urnas. ¿Merece aprobarla?

-Hay preguntas que un científico no debe responder.

-'Por mis colores ¿sigo!' ¿Qué le pa-rece la campaña de captación de socios que ha presentado el Álavés?

-Lamento que en lo deportivo Vitoria sea ahora más conocida por ciertas estridencias que por su éxitos. Pero los responsables de lo que está pasando en el Alavés es nuestra, de los vitorianos. Nadie quiso relevar a Gonzalo Antón. En cuanto a lo de 'opá, voy a hacer un corral' y esas cosas, anécdotas de este país.

-¿Va por buen camino el Gobierno de Zapatero en los preámbulos del proceso de paz?

-La paz es una exigencia, como el oxígeno. Se han cometido muchos errores en este país y tenemos que ser conscientes del daño psicológico irreparable que se ha hecho a esta sociedad. Hemos pagado ya un precio extremadamente caro. Ya no se puede pagar nada más. Tengo 50 años y no he vivido en paz nunca. Y tengo todo el derecho del mundo a ello.

-La última. ¿Los dientes de Eduardo Anitua son naturales o postizos?

-Llevo un implante. Soy ciclista y en su día dejé los dientes en el asfalto. Quizá fue una de las razones por las que me dediqué a ésto.



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