Como es lógico y natural, la valoración efectuada por el patronato del Museo Reina Sofía sobre la solicitud de préstamo del 'Guernica' es exclusivamente museológica, es decir, limitada a los aspectos técnicos y artísticos de conservación de la obra y de garantía expositiva. En ese sentido, no hay nada reprochable en una decisión técnica adoptada de forma independiente por el centro depositario de la obra, ya que resulta ciertamente imposible garantizar al cien por cien que no existe ningún riesgo ante un eventual traslado. Y ello, incluso, aunque las nuevas tecnologías ofrezcan mayores garantías para la salvaguarda de la pintura.
Dicho lo anterior, tampoco se puede olvidar que las peticiones cursadas por algunos partidos y por el propio Gobierno vasco siguen siendo exclusivamente políticas y hasta viscerales, es decir, no fundamentadas en proyecto expositivo alguno, en razones artísticas de cierto peso o en una lógica cultural contrastada, sino más bien en vacíos argumentos políticos y hasta en razones históricas planteadas en abstracto.
Este último es también el caso del Ayuntamiento de Gernika con su petición de los bocetos, puesto que lo lógico hubiera sido concretar en la petición el proyecto expositivo, el lugar de celebración de la muestra, el número de los bocetos deseados y la duración del préstamo.
Obviamente, ni el tema se cierra aquí, ni tampoco a partir de ahora los políticos van a dejar de creer erróneamente que la política sirve para todo.