La guerra por el control de Arcelor y, sobre todo, las maniobras de su dirección para cerrar el paso a Mittal están creando un gran desconcierto en los mercados. Sin ir más lejos, el lunes mismo el grupo europeo anuló de forma repentina una junta convocada para hoy con el objeto de votar un plan de recompra de acciones. Ayer fue una jornada de gran confusión porque la nueva oferta de la rusa Severstal se conocía desde primera hora de la mañana -se anunció en la noche del martes en Nueva York- y las autoridades bursátiles, que no fueron informadas de los cambios, no suspendieron la cotización hasta la una de la tarde.
Poco antes de las nueve de la noche, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), junto con los reguladores de las bolsas de París, Luxemburgo y Bruselas, dio un toque de atención a Arcelor. Así, en un comunicado conjunto, requirieron a los administradores de la siderúrgica que «clarifiquen sus proyectos y posiciones con la mayor brevedad posible», antes de «reanudar la cotización de los valores». También dieron una fecha límite para ello: el lunes 26 de junio.
Los cuatro supervisores recordaron recuerdan que los accionistas de Arcelor celebrarán el día 30 una junta relevante y que deben de disponer con antelación de la información necesaria.
La CNMV reconoció que ha seguido una dinámica distinta con ese grupo ya que se rige por la legislación luxemburguesa, que es muy peculiar.