Una mujer palestina embarazada de siete meses y su hermano murieron, y otras trece personas -de las que nueve pertenecen a la misma familia, incluidos siete niños y dos de sus abuelos- resultaron heridas ayer cuando un misil lanzado por la aviación israelí impactó contra un edificio en Yan Yunis, al sur de la franja de Gaza. El proyectil iba dirigido aparentemente contra un vehículo en el que viajaban milicianos, pero erró su objetivo y fue a parar a una vivienda de la zona.
No fue la única intervención militar del día. En un campo de refugiados cercano a Naplusa, en la Cisjordania ocupada, los soldados mataron a un activista de 25 años perteneciente a las Brigadas Al-Aqsa. Posteriormente entraron en la ciudad, donde centenares de jóvenes salieron a su encuentro y les arrojaron piedras. Los uniformados respondieron con sus armas y cinco menores resultaron heridos.
Este tipo de acciones militares vuelven a encender las iras de los grupos armados palestinos. Así, las Brigadas Al-Aqsa, milicias afiliadas a Al-Fatah pero que operan de manera autónoma, se sumaron ayer a otros movimientos que exigen una intensificación de los ataques contra Israel después de la muerte de veinte civiles, la mayoría mujeres y niños, en cuatro operaciones realizadas por las tropas judías durante los últimos días.
Centenares de personas participaron ayer en Gaza en los funerales de los tres pequeños fallecidos en la noche del martes cuando la aviación disparó dos misiles contra un vehículo en el que viajaban tres milicianos de las Brigadas que salieron ilesos. Sin embargo, uno de los proyectiles causó la muerte de los niños y heridas a una docena de civiles, de los que siete eran menores. La operación se realizó en una calle comercial atestada de gente.
«Un acto criminal»
En el entierro se gritaron consignas contra Israel y Estados Unidos. Un hombre con un megáfono preguntó a la multitud si la tregua debía continuar y al unísono se oyó que los congregados respondían negativamente.
«Ha sido un acto criminal. Ustedes deberían preguntar a la ocupación por qué lo han hecho. Los palestinos estamos extendiendo la mano para la paz, pero la ocupación rechaza la paz», dijo Yamal Roka, padre de dos de los muertos, un niño de 5 años y su hermana de 7. La pequeña, Samia, había salido de su casa para comprar un bocadillo a su tía inválida y fue alcanzada por la metralla del misil cuando abandonaba la tienda.