El primer ministro francés, Dominique de Villepin, muy criticado por haber llamado «cobarde» al líder de la oposición, François Hollande, dijo ayer que lamentaba y retiraba sus declaraciones del martes, en lo que se interpreta como un intento de calmar la situación.
Villepin expresó sus excusas públicamente a Hollande en el hemiciclo de la Asamblea Nacional, en el mismo lugar donde lanzó su diatriba contra el primer secretario de los socialistas a colación de una pregunta sobre el grupo EADS. Al inicio de la sesión de control, el jefe del Gobierno tomó la palabra y se dirigió al líder socialista para explicarle que cuando le echó en cara por tres veces su «cobardía» se refería a «actitudes, en ningún caso, eran ataques personales, que condeno», subrayó.
«Si algunas palabras pudieron herirle personalmente, lo lamento y las retiro», dijo el primer ministro en tono pausado y tranquilo, en contraste con la vehemencia con la que se expresó la jornada anterior.
En nombre del grupo parlamentario socialista, su presidente Jean-Marc Ayrault, dijo que tomaba «nota» de las «excusas» de Villepin a Hollande, quien estaba sentado en el escaño de al lado. Para Ayrault era una «obligación» del primer ministro dar ese paso, porque al «insultar» a Hollande cometió «insultó a todos los diputados socialistas y a toda la oposición, y, de alguna manera, ultrajó al Parlamento».
El incidente protagonizado por Villepin ha avivado las peticiones de la oposición de que se adelanten las elecciones, e incluso se escuchan voces desde la mayoría conservadora a favor de que dimita o que Chirac le destituya.