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Jueves, 22 de junio de 2006
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POLÍTICA
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Batasuna pasa de justificar al PSOE a convertirle en el blanco de sus críticas
Explica el cambio de discurso por «el mantenimiento de una política represiva» tras el alto el fuego
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El PSE denunció ayer la aparición de pintadas amenazantes en la casa del pueblo del barrio bilbaíno de Rekalde, así como en Vitoria, donde se podía leer 'PSOE lo vas a pagar caro'. Estas inscripciones son, para Batasuna, una especie de 'respuesta popular' ante la política «represiva impulsada durante los últimos meses por los socialistas contra la izquierda abertzale». La coalición, en este sentido, ha modificado su estrategia y ha pasado de justificar las actuaciones del PSOE a convertirle en el blanco de sus críticas. Con anterioridad, el destino de la mayor parte de sus reproches era el PNV por «relegar su objetivo soberanista» y «priorizar sus intereses partidistas».

Hace un año, Batasuna dirigía indisimulados 'guiños' al PSOE, al que llegó a ofertar «contrapartidas» en un intento de acercamiento para impulsar las mesas de partidos, por un lado, y entre el Gobierno y ETA, por otro. Entonces, salvo contadas excepciones, justificaba las actuaciones adversas a sus intereses como «reminiscencias del anterior Ejecutivo del PP». Esta situación, sin embargo, ha girado de forma gradual y los socialistas se han convertido en el claro objetivo de las críticas de Batasuna por la «represión policial y judicial» que a su juicio padece a pesar del alto el fuego permanente de ETA.

Arnaldo Otegi, en la presentación de su libro 'Mañana Euskal Herria' el pasado diciembre en Durango, citó entre los riesgos que, a su juicio, podrían paralizar el proceso de paz, la posibilidad de que el PNV cometa el mismo «error» de hace 27 años y prefiera «volver a pactar una reforma estatutaria que alargue el conflicto».

Al mes siguiente, y tras la suspensión por orden del juez Grande-Marlaska de la asamblea de Batasuna prevista en el BEC, Otegi alertó de las intenciones «de la derecha tradicional, la que sostuvo al franquismo, que pretende ahora de nuevo adquirir ventaja, tal y como ocurrió en la primera Transición».

En la valoración del último documento sobre normalización presentado por el PSE en febrero, portavoces de Batasuna consideraron que los socialistas «hacen suyas reivindicaciones que durante años ha defendido la izquierda abertzale».

El pasado 12 de marzo, en vísperas de la declaración de Arnaldo Otegi en la Audiencia Nacional y de su posterior encarcelamiento, el discurso de la izquierda abertzale cambió de forma radical. Pernando Barrena acusó al PSOE de «obstaculizar» el proceso de pacificación.

Pérdida de confianza

El anuncio de alto el fuego de ETA apaciguaba aparentemente unas aguas revueltas. Fue un espejismo. El mantenimiento de la «represión» sobre su actividad «en un nuevo tiempo», según Batasuna, le sirvió de argumento para cargar con más contundencia que nunca contra un PSOE hostigado por el PP. Ante la prohibición de un acto político de la coalición abertzale en el Kursaal donostiarra en abril, Barrena aseguró que «el Partido Socialista está frustrando las expectativas de solución en este país».

En su primera comparecencia tras salir de prisión, el pasado abril, Otegi admitió la pérdida de «buena parte de la confianza» que mantenía en el PSE, debido a que desde el anuncio de alto el fuego las «acciones» contra la izquierda abertzale se han «incrementado».

La primera gran crisis del proceso llegó a finales de mayo, cuando Batasuna amenazó con boicotear a la Audiencia Nacional y que ocho de sus dirigentes no acudieran a la citación de Grande-Marlaska. La decisión del juez de dejarles en libertad y el anuncio del PSE de que se reunirá con Batasuna desactivaron la delicada situación. «Por fin se ha salvado este enorme obstáculo para el desarrollo del proceso y ya se puede decir que la Audiencia Nacional queda apartada de ese camino», expresó Karmelo Landa.



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