Pasqual Maragall renunció ayer a su reelección y anunció elecciones autonómicas en octubre. El presidente de la Generalitat consideró cumplidos todos sus objetivos y destacó que «es la hora de dar paso a nuevos equipos, nuevos liderazgos». El primer secretario del PSC y actual ministro de Industria, José Montilla, es el dirigente socialista que cuenta con más apoyos para sucederle como candidato.
Maragall anunció su renuncia en una declaración institucional en el Palau de la Generalitat tres días después del referéndum que ha aprobado el nuevo Estatut por una amplia mayoría, pero con una participación que quedó por debajo del 50% de la población. Con serenidad y cierta tristeza en su rostro, explicó que había madurado su decisión «desde hace tiempo». «Seguramente todo se puede mejorar, quizá algunas cosas mejor que no hubieran pasado, pero hemos hecho lo que teníamos que hacer y he cumplido mis objetivos como persona, como partido y como gobierno. Es la hora de dar paso a nuevos equipos, nuevas personas y nuevos liderazgos. Es la hora de la renovación política», dijo.
El presidente de la Generalitat, que hoy se reúne en La Moncloa con José Luis Rodríguez Zapatero, confirmó que disolverá el Parlamento autonómico a finales del mes de agosto y convocará las elecciones autonómicas para octubre, probablemente el domingo 22, una fecha que ya barajaban desde hace días los socialistas catalanes. Maragall abrirá esta misma semana una ronda de conversaciones con los líderes de los cinco partidos parlamentarios para concretar la fecha de los comicios.
El president no ha podido resistir los efectos de la crisis gubernamental que culminó con la quiebra del tripartito y que ha erosionado su figura política. El dirigente socialista tuvo también que hacer frente a la dura oposición de un importante sector de la dirección y las bases del PSC, que ya no veían en él la persona más capacitada para ser de nuevo el candidato a la Generalitat. Abandonado por los suyos y criticado por el PSOE, ha tenido que tirar la toalla. Su renuncia llega, además, en una fecha simbólica: el próximo domingo se cumplirán ocho años desde que anunciara su candidatura para pelear con Jordi Pujol la presidencia de la Generalitat. El próximo lunes, la Ejecutiva del PSC pondrá en marcha los mecanismos para la designación del cabeza de lista de su cartel electoral, que casi con toda seguridad será Montilla. El portavoz de la Generalitat, Joaquim Nadal, afirmó ayer, en declaraciones a una emisora del grupo Prisa, que «todo apunta» a que Montilla «puede ser candidato».
España federal
Pasqual Maragall, a quien el PSC pretende mantener al frente de la presidencia del partido, recordó en su declaración que adquirió el compromiso político de ser jefe del Ejecutivo catalán para poner «fin a un periodo monocolor y al dominio de una sola idea de Cataluña», en alusión a los gobiernos de CiU, porque quería «convertir a mi partido en el primer partido del país» y «contribuir decisivamente a ampliar una nueva propuesta de España plural».
En este sentido, subrayó «la influencia» de los socialistas catalanes sobre «la opción de un socialismo español más profundamente federal dentro de la España de las autonomías». «El camino hacia la España plural abierto por Cataluña -recalcó- es hoy imparable y todos los pueblos de España han de recibir los beneficios».
El jefe del Gobierno catalán no aludió en ningún momento a sus socios de gobierno aunque sí hizo una encendida defensa del PSC, el partido que «más ha hecho» por el Estatuto. «Ha sido y seguirá siendo mi proyecto», añadió, y prometió «seguir compartiendo este esfuerzo colectivo» de los socialistas catalanes, porque «hemos trabajado y mucho para llegar hasta aquí y ahora toca seguir haciéndolo como Gobierno de Cataluña y no como plataforma electoral».
«He procurado ser digno del honor del cargo de presidente de todos los catalanes. Mientras sea presidente de Cataluña y al día siguiente seguiré trabajando por lo que considero como el proyecto más digno que este país puede imaginar», concluyó Maragall, quien tuvo palabras de agradecimiento para «los amigos, compañeros y ciudadanos que han estado cerca de mí y conmigo y que me han apoyado durante tantos años». Tras desvelar que había mantenido ayer mismo una charla con el lehendakari Juan José Ibarretxe, expresó su deseo de que «2006 pase a la historia, no sólo por el Estatuto, sino por el otro gran logro: la paz en el País Vasco».