Los vecinos del barrio de San Martín están «hartos» de las grietas que encuentran en el pavimento que rodea la manzana comprendida entre las calles Pintor Vera Fajardo, Adriano VI, Serafín Ajuria y Beato Tomás de Zumárraga. El mal estado de las baldosas ha provocado varias caídas y el deterioro de las baldosas genera humedades y goteras en los garajes y trasteros subterráneos. Por eso, los residentes exigen al Ayuntamiento «que cumpla su palabra» y presente un plan para regenerar toda la manzana, como demanda de la asociación vecinal.
Y es que el Gabinete Alonso se comprometió el 21 de marzo a elaborar un proyecto que subsanara las deficiencias. El concejal de Urbanismo, Jorge Ibarrondo, auguró que su equipo de arquitectos tendría el plan terminado «en tres meses». Las comunidades afectadas, preocupadas por esta cuestión, esperaban conocer alguna noticia por parte del Ayuntamiento y acaban de ver cómo se cumple ese plazo sin saber nada del asunto. «Nos tememos que al final no se hará nada», criticó uno de los residentes. El suelo, continuó otro, está «destrozado» por el continuo paso de camiones de reparto, barredoras de Cespa y vehículos particulares.
El problema reside en que se trata de una zona privada de uso público, por lo que las reparaciones deben ser costeadas por los habitantes de los portales cercanos. No obstante, los vecinos inssisten en que el pavimento «se rompe por el uso de todos los ciudadanos y, cómo no, también de los vehículos municipales».
El presidente de la asociación vecinal de San Martín, Bernar Mendizábal, confirmó que ha solicitado una reunión con los responsables del Departamento de Urbanismo para saber si han elaborado ya el ansiado proyecto de reparación. «De momento, sólo sabemos que las Brigadas de Acción Inmediata (BAI) han hecho algún arreglo, pero nada más», apuntó.
Suciedad
Pero ésa no es la única cuestión que preocupa a San Martín. En las últimas semanas se han disparado las quejas de las familias que viven en los números 15, 17, 19 y 21 de la calle Adriano VI. Sus soportales, confirmó un afectado, son utilizados como «un auténtico váter público» por parte de las personas que usan la zona deportiva del colegio situado enfrente. «Saltan la valla, vienen, mean aquí y vuelven. Esto apesta», recalcaron. La asociación ha pedido al Ayuntamiento que coloque un aseo provisional, «aunque sea portátil», en el patio del centro.
Además, varios vecinos denunciaron que en esos mismos soportales pernoctan indigentes, «que también aprovechan para hacer sus necesidades».