«Vitoria está supersemaforizada». No se trata de una queja de algún colectivo de conductores, sino de una afirmación del jefe de Tráfico del Ayuntamiento, Iñaki Sagardoy. «Tenemos 200 cruces regulados con semáforos». El número en sí no dice nada. Para encontrarle significado es preciso mirar a otros lugares. De la comparación resulta que la capital alavesa tiene un 47% más de señales luminosas para organizar la circulación que la media de otras ciudades de su entorno.
San Sebastián, por ejemplo, dispone de 165 postes para regular el paso de vehículos y de peatones en 213 intersecciones y plazas, lo que supone casi un 20% menos que Vitoria. La cifra de Pamplona se reduce a 108 semáforos en cruces, prácticamente la mitad. Un poco más lejos, en Valladolid, una ciudad que supera los 320.000 habitantes, hay el mismo número de discos tricolores que en la capital de Euskadi.
¿Disponer de más semáforos es positivo o negativo? A juicio de Sagardoy, una regulación tan rígida de la circulación «da seguridad al peatón que es lo más importante, aunque -resalta- no favorece la fluidez del tráfico». El máximo responsable del servicio de Movilidad y Transporte admite que esta segunda consecuencia es más evidente a medida que aumenta el parque móvil de una ciudad. Y es que Vitoria ha pasado de los 96.000 vehículos de 1999 a superar ya los 129.000.
Hacer compatible las exigencias de conductores y peatones no es fácil. Sagardoy tiene claro que el futuro no pasa por seguir potenciando la semaforización. «Es contraproducente en el sentido de que unos y otros han hecho de su capa un sayo». Los primeros porque apenas paran si no hay una luz roja que les obligue y los segundos, porque, muchas veces, no esperan al disco verde.
Ante este comportamiento incívico, además de seguir con las campañas de educación vial, el jefe de Tráfico apuesta por «diversificar las formas de proteger al peatón» sin recurrir siempre a los postes luminosos. Por ello, el Consistorio vitoriano ha invertido en el último año casi 1,3 millones de euros.
Radares y cámaras
El destino de este dinero ha sido poner en marcha actuaciones que tratan de hacer posible una circulación ágil pero segura. Así, además de los pasos de cebra elevados, de las bandas de caucho reductoras de la velocidad, de los semáforos con pulsador para los viandantes o con cuenta atrás y de los pasos con señales luminosas, Tráfico ha optado por medidas más llamativas, como son la instalación de cámaras para fotografiar a quien no respeta los discos. Este dispositivo ha cazado en menos de un mes a casi 1.200 conductores que se han saltado el dispositivo en rojo en el cruce de Pío XII con Florida, una cifra similar a la registrada en el de Adriano VI y la avenida Gasteiz.
Además, este mismo verano entrarán en funcionamiento seis radares fijos que medirán los excesos de velocidad en el Alto de Armentia, Duque de Wellington, avenida del Zadorra, Los Huetos y las calles Zaramaga y Madrid. El equipo móvil que ahora funciona ha detectado a 802 conductores en sólo dos semanas que sobrepasaban el límite de 50 kilómetros a la hora establecido para el casco urbano. También en fechas próximas comenzará a circular un coche capaz de grabar -y multar- a los vehículos estacionados en doble fila.