Los 9.000 laicos que participan de forma activa en la diócesis realizan tareas de lo más variopintas y, en más de una ocasión, bastante desconocidas.
Así, en el apartado denominado de pastoral juvenil se encuadran, además de asociaciones de scout y de tiempo libre, movimientos juveniles para trabajar con marginados y grupos de oración, cuyo cometido fundamental es profundizar «en la espiritualidad».
La diócesis cuenta también con 200 voluntarios de las parroquias de Vitoria y de los pueblos, cuyo cometido es el acompañamiento de enfermos. Esta tarea supone visitarles durante su convalecencia o acompañarles al médico si se trata de personas que precisan este tipo de ayuda.
La Iglesia alavesa cuenta, asimismo, con quince grupos parroquiales de misiones, cuya función es sensibilizar sobre la importancia de colaborar con las misioneros de la diócesis, así como promover proyectos concretos de cooperación.
Las personas mayores disponen de su propio movimiento para «compartir vivencias y espiritualidad». Un movimiento muy peculiar es la pastoral penintenciaria. Se trata de algo más de 110 laicos voluntarios que acuden con cierta regularidad a la cárcel de Nanclares a compartir su tiempo con los presos.