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Viernes, 7 de julio de 2006
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ANÁLISIS
Escapada versus sprint
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La tónica general de las etapas llanas -mal llamadas de transición- son una constante lucha por aquellos aventureros interesados en sorprender y adelantarse al pelotón en la meta y los equipos que confían en sus posibilidades para un sprint masivo. Saber si una escapada va a llegar antes de empezarla es francamente complicado, pero existe la posibilidad de saber si va a llegar, con cierto margen de error, en función de cuanta distancia -medida en tiempo, no en kilómetros- queda a meta.

Podemos adelantar que una escapada de más de 3 horas es prácticamente imposible que fructifique. Esto se puede afirmar por que el esfuerzo que tiene que realizar la escapada en terreno llano es aproximadamente un 30% superior al ciclista que va en el grupo para ir a la misma velocidad.

Conociendo la potencia que desarrolla el pelotón -ritmo crucero de diario- que se sitúa en torno a los 250 vatios y aplicando el 30% de esfuerzo extra, entendemos que es poco probable obtener una renta y mantenerla mas allá de los 180 minutos sin que el ciclista empiece a perder potencia fruto de la fatiga. En cualquier caso hablamos de cabalgadas de 120 a 140 kilómetros. Por lo tanto las fugas de salida suspiran para que el pelotón ese día se equivoque, cosa poco habitual, o simplemente pretenden que cuando conecte la retransmisión televisiva estén todavía en cabeza de carrera.

Escaparse esta muy caro y en el Tour, mucho mas. Un equipo con 5 buenos rodadores -que deberían llegar exhaustos- puede prácticamente bloquear el pelotón en una etapa de aproximadamente 4 horas de duración imponiendo en cabeza de pelotón un ritmo medio de trabajo a relevos cercano los 400 vatios, lo cual no es excesivamente duro para el resto del grupo que les sigue, pero del cual es casi imposible despegarse mas allá de los 10 minutos.

Por lo tanto hemos de pensar que casi cualquier escapada tiene un cierto grado de consentimiento del pelotón, ya sea por lo que queda por delante o por que los integrantes de la escapada no son lo suficientemente peligrosos.

Como orientación practica, si un ciclista quiere evitar el sprint debe de hacerlo antes de que la velocidad del pelotón supere los 50 kilómetros por hora a falta de una hora o 55 kilómetros por hora en menos de 30 minutos, dado que las posibilidades de llegar a meta son escasas cuando se rueda a más de estas velocidades en esas distancias.

Cuando se pretende una llegada masiva, al menos durante los últimos 15 kilómetros, la cabeza del pelotón rueda a potencias cercanas o superiores a 550 vatios. No vemos ataques -o vemos ataques suicidas- por que un 30% de potencia más, apenas podría ser mantenido durante mas de un minuto.

Para quien quiera comprobar lo aquí expuesto, ya existen paginas en Internet que monitorizan y retransmiten los datos de las potencias reales al instante de los ciclistas durante el Tour.



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