Brad Mehldau estrena trío hoy en en Vitoria, en el arranque del 30 Festival Internacional de Jazz. El pianista norteamericano acaba de publicar 'House on Hill', grabado hace años con sus fieles Larry Grenadier y Jorge Rossy -sustituido ahora por Jeff Ballard- y 'Love Sublime', «un recital de canciones que escribí para la soprano clásica Renée Fleming».
-Ha hecho grandes conciertos en Vitoria; el público recuerda algunos momentos mágicos. ¿Qué recuerda usted de este festival?
-Es claramente uno de los grandes festivales de jazz del mundo. Está ahí, en cabeza, con Umbria, Montreal, North Sea y unos pocos más. Por eso es un honor ser parte del festival este año.
-Va a abrir la trigésima edición del certamen. Ya que los aniversarios suelen ser momentos para mirar atrás, ¿cómo describiría todos estos años tocando con Larry Grenadier y Jorge Rossy?
-Como una de las mejores experiencias musicales de mi vida. He aprendido muchísimo de estos dos músicos; han moldeado mi identidad de una manera profunda.
-¿Un nuevo trío supone un nuevo Brad Mehldau, en cuanto a interacción?
-Sí. La interacción es distinta entre los intérpretes y toco de manera diferente con Jeff. Pero nunca he sentido que tuviera que adaptarme ni establecer las cosas con Jeff desde la primera vez que tocamos. Inmediatamente me sentí completamente libre con él.
-¿Cómo se unió Jeff Ballard al trío?
-Le pedí a Jeff que se uniera al grupo tras escucharle durante bastante tiempo, especialmente con Larry Grenadier, en un trío liderado en comandita que tienen con el saxofonista Mark Turner, llamado Fly. El hecho de que Jeff y Larry tuvieran ya una larga relación musical me pareció atractivo. Resulta muy excitante porque hay una fuerte energía entre ellos, incluso antes de que yo empiece a tocar.
-¿Colaborará de nuevo con Jorge Rossy?
-Estoy seguro de que lo haré. Recientemente, Jorge, Larry y yo hemos tocado como sección rítmica en el último disco del saxofonista Chris Cheek para el sello Fresh Sound, 'Blues Cruise'. Fue un auténtico placer.
-¿Puede describirle como pianista?
-Ante todo, Jorge es un músico. Cada vez pienso menos en él en relación con un instrumento concreto. Esto es lo que a todo el mundo le gusta de su forma de tocar: no hace 'cosas de batería', sino que toca música. Esto suena simple, pero es increíblemente único y sólo él puede hacerlo. Siento lo mismo cuando toca el piano. Su personalidad musical sale fuera. Hay un proceso mental constante; es como observar pensar a alguien, pero no es un ejercicio intelectual en absoluto. Por el contrario, el placer de escucharle es ver cómo se desenvuelven las ideas. Tiene el mismo don narrativo en sus solos de piano que cuando toca la batería. Transmite una sensación de contar una historia, haciendo frases musicales, sentencias y párrafos.
-¿Qué importancia tienen elementos no específicamente musicales como la literatura, las artes o aspectos conceptuales en su música?
-A menudo, estoy influido por la literatura, específicamente, y su aspecto narrativo: la manera en que es contada una historia mientras se desarrolla en el tiempo, y la manera en que nos reflejamos en ese transcurrir, ya sea como oyentes o como lectores. Esto también tiene lugar en una película.
-En su último CD, 'Day is Done', hay temas de Radiohead, Lennon-McCartney, Paul Simon, Burt Bacharach, Chris Cheek, Nick Dake o Evans-Mann. ¿Cómo elige este material para su repertorio?
-Hay muchas canciones que me gustan, pero sólo hallo unas pocas con las que puedo hacer algo dentro de mi forma de interpretar. Así que hay mucho de prueba y error, de ver lo que funciona y lo que no.
Primeras tomas
-Grabaron casi todo el álbum en un día. ¿Cree que las primeras tomas son las mejores?
-En esta ocasión, sólo hubo unas pocas segundas tomas. Para mí, en la primera toma hay habitualmente cierto entusiasmo y frescura.
-¿Cómo se retrata como productor?
-En la mayoría de mis discos no hay demasiada producción. Hay excepciones, pero en la mayor parte de los casos la producción en un disco de jazz significa lograr un buen sonido y tomar decisiones como: '¿es hora de cenar?, ¿deberíamos pedir comida india o tailandesa?'.
-Si se mira al espejo, ¿ve un pianista romántico? ¿Cómo se definiría?
-No me definiría con un término como ese.
-Ha grabado álbumes o temas con piano solo, pero habitualmente trabaja en un contexto de trío. ¿Por qué cree que este formato -toda una tradición en el jazz- resulta tan especial y versátil?
-Nunca sé qué decir a esa pregunta. Tan sólo que empecé a tocar en ese formato, y funcionó.
-Otra especie de tradición es la de comparar músicos e influencias. ¿Está cansado de esos símiles con Bill Evans, Keith Jarrett...?
-El impulso de comparar surge de un amor por la continuidad, de una necesidad profunda de conectar a la gente a través de la historia. Simpatizo con ese impulso, pero en mi caso esa conexión es una especie de ficción. Estas comparaciones se basan en una falta de imaginación y preparación crítica, una falta de curiosidad y de capacidad de hacerse preguntas. Si la comparación viene de un oyente profano está bien, pero si vienen de alguien que supuestamente ha estudiado la música de jazz y tiene una preparación, me dan vergüenza ajena.