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Sábado, 8 de julio de 2006
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CULTURA
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Muere a los 94 años Juan de Ávalos, el escultor del Valle de los Caídos
El artista extremeño fue identificado con el franquismo, pero él proclamó su filiación socialista y republicana
Muere a los 94 años Juan de Ávalos, el escultor del Valle de los Caídos
PIEDAD. Obras a la entrada del mausoleo de los Caídos. / REUTERS
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EL ARTISTA
Juan de Ávalos (Mérida, 1911) estudia en la Escuela de San Fernando, donde obtiene las mejores notas.

Trabaja, gracias a concurso y encargos, en el Valle de los Caídos, Guayaquil (Sagrado Corazón), La Habana (Homenaje a Cuba), Teruel (Los amantes), República Dominicana (Arco del Triunfo)...

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El escultor Juan de Ávalos, académico de Bellas Artes y autor de las colosales figuras del Valle de los Caídos y la recreación de 'Los amantes de Teruel', falleció el jueves a los 94 años, en Madrid, como consecuencia de un fallo cardíaco. El entierro tiene lugar hoy a mediodía en el panteón familiar de su localidad natal, Mérida. Ayer le recordaban allí como un «escultor genial y universal» que contribuyó a que la capital extremeña fuera Patrimonio de la Humanidad.

Todos los que conocían a Juan de Ávalos coinciden en afirmar que lo que mejor le definía era su capacidad de trabajo. En la actualidad diseñaba varios proyectos, entre ellos los relieves de un monumento a Alfonso XIII en la localidad madrileña de Colmenar de Oreja, a la postre su obra póstuma.

Su legado artístico es de una monumentalidad rotunda, que enlaza la tradición de Miguel Ángel con la escultura centroeuropea. Era un escultor de «esencias y tradiciones» que se enmarcaba «en toda una generación de artistas que trabajaban por encargo», recordó ayer su compañero en la Academia Julio López.

Sinsabores del Valle

Si bien la creencia popular le relacionó con el régimen franquista al alcanzar notoriedad por sus trabajos en el Valle de los Caídos en 1951 -en especial por las gigantescas figuras de los Evangelistas al pie de la gran cruz y la Piedad colocada encima de la puerta principal- De Ávalos declaró luego su filiación republicana y socialista: alardeaba de poseer el carné número siete del PSOE en Mérida.

Otros conjuntos importantes del escultor son los dedicados a 'Los amantes de Teruel' en la ciudad aragonesa, el 'Monumento a Luis Carrero Blanco' en Santoña, el 'Ángel de la paz' de Valdepeñas, el 'Arco del Triunfo de la Independencia' en la República Dominicana y la estatua de Juan Pablo II instalada en la catedral de La Almudena, de Madrid. En su tierra dejó su sello en obras repartidas por Badajoz, Mérida y Almendralejo.

El carácter universal que adquirió su obra queda reflejado en las felicitaciones que todos los años le enviaban por su cumpleaños los gobiernos de EE UU y Rusia. Este último país, además, le nombró miembro honorífico de la Real Academia de Moscú.

A Juan de Ávalos las virtudes, piedades, evangelistas y arcángeles del Valle de los Caídos le trajeron muchos sinsabores. «No me arrepiento a pesar de que sólo me hayan aportado perjuicios», decía. Hay que remontarse a los difíciles años de posguerra para entender el porqué de estas palabras del escultor.

La baronesa desnuda

En 1942 la dictadura le metió en la 'lista negra'. El BOE hacía pública su falta de afecto al régimen. Dos años más tarde, se exilió a Portugal. «Sólo pude sacar bajo el asiento del tren un busto que le hice a Manolete», recordaba. En 1950, regresa a Madrid y celebra una exposición en la que conoce Franco, quien le levantó el castigo al proclamar: «¿Este es el gran escultor que necesita España!».

Los empresarios Juan Abelló y Esther Koplowitz fueron algunos de sus clientes. Sin embargo, su gran tesoro reconocido era una colección de fotografías en las que retrata desnuda a Carmen Cervera, la baronesa Thyssen, por encargo de su marido, «un gran caballero», solía contar Juan de Ávalos.



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