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Sábado, 8 de julio de 2006
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Nadal disputará el trono de Wimbledon a Federer
El tenista de Manacor se deshizo en tres sets del chipriota Marcos Baghdatis (6-1, 7-5 y 6-3) al ofrecer su mejor versión en los puntos decisivos del partido
Nadal disputará el trono de Wimbledon   a Federer
ESTALLIDO DE FELICIDAD. Nadal celebra arrodillado en la hierba su pase a la final. / EFE
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LOS DATOS DE NADAL

LOS DATOS DE FEDERER
Nacimiento: 3-6-1986. Manacor.

Altura: 1'87 m.

Peso: 85 kg.

Profesional: desde 2001.

Títulos este año: 5.

Títulos en su carrera: 17.

Principales títulos: Roland Garros de 2005 y 2006.

Nacimiento: 3-8-1981. Basilea (Suiza).

Altura: 1'85 m.

Peso: 80 kg.

Profesional: desde 1998.

Títulos este año: 5.

Títulos en su carrera: 38.

Principales títulos: Abierto de Australia, Wimbledon y Open USA.

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«Tendré que jugar el mejor partido de mi carrera para ganar a Roger aquí», dijo ayer Rafael Nadal nada más ganar su plaza en la final del torneo de Wimbledon, que le colocó como cabeza de serie número 2 sin que nadie esperase realmente que el cuadro final de la competición se correspondiese con ese lugar en el ranking.

Nadal era percibido hace quince días como uno de esos típicos tenistas españoles, que dominan Roland Garros, Montecarlo o Roma y que se marchan a casa en las primeras rondas del torneo de Londres alegando incompatibilidad con las pistas de hierba. Eso ya se ha acabado. Tras sufrir en segunda ronda contra el estadounidense Kendrick, contra el que necesitó cinco sets, Nadal ha avanzado hasta la final triturando a sus rivales. No han sido partidos fáciles y el mallorquín respeta a quien tiene en frente. Pero los tritura. Ayer aplicó el castigo a Marcos Baghdatis.

¿Qué es eso de triturar al rival? La respuesta es una simple estadística. Nadal no ha perdido ningún juego con su servicio en todo el torneo. Ayer, Baghdatis tuvo nueve oportunidades de rompérselo, pero Nadal ganó los nueve puntos. Triturar a un rival es esa muestra incesante de que ningún punto será fácil. La gente del tenis ya habla de la contienda entre Nadal y Federer como una de las que marcan el tenis durante una época. Pero por lo que se vio ayer, puede crecer otra rivalidad destacada. El español ha ganado sus dos encuentros, pero el chipriota es un tenista muy serio.

Un tenista al que el contexto -una semifinal en Wimbledon, la pista central, su familia en la grada- pareció minarle los nervios en el primer set. Nadal le arrebató el servicio en el primer juego. En blanco. Y se lo volvió a romper en el quinto. Nadal llegó al 6-1 con facilidad.

Baghdatis ya había mostrado en el final del primer set el relajo que da el ir por detrás. Comenzó a arriesgar más y regularizó su servicio. Prodigó las dejadas desde el fondo de la pista, en las que se mostró como un maestro, y tiene un golpe espectacular de derecha, cruzado, desde la posición del revés.

Nadal tuvo oportunidad de romperle en el primer juego, 0-40, pero Baghdatis no quería irse a casa sin mostrar las cualidades que le habían llevado a eliminar a Andy Murray y Leyton Hewitt. El público de la pista central le apoyaba. Su simpatía, su condición de más débil y cierta frialdad hacia Nadal, jugaban a su favor.

Jaleado por el público, mantuvo su servicio y presionó el de Nadal. Se llegó al 4-4 y Nadal dio una vuelta más a la tuerca. Le costó sudores al chipriota el 4-5. El mallorquín tuvo dos puntos para romper.

El suyo lo mantuvo y con 5-5 de nuevo la atmósfera en la pista parecía ya cambiada. Era el momento de los puntos cruciales y en esos Nadal parece crecerse, no mediante una pasión combativa, sino con una concentración total.

Últimos suspiros

Baghdatis estuvo por delante, 30-15, 40-30, y Nadal siempre encontró el golpe del empate. Con ventaja, se enfadó pero no perdió el temple por un error extraño, por exagerado, de una juez de línea que dio por bueno un servicio del chipriota que se había ido fuera por mucho. Y se impuso con raquetazos liftados desde el fondo a las líneas. Luego, retuvo su servicio, 7-5.

La superioridad física de Nadal sobre todos sus rivales hace el resto. Con dos sets en contra le debió parecer lógico a Baghdatis que al final de cinco sets no sería el vencedor. Tuvo dos puntos para romper a Nadal en el primer juego, 40 iguales en el tercero, pero estaban pronto en 4-1, con un servicio roto en blanco.

El chipriota mostró resistencia. Estuvo 0-40. Y de nuevo Nadal igualó y luego se impuso. Esta vez con la ayuda de otro error de un juez de línea que dio por mala una buena bola del chipriota cuando el español estaba apretado. Baghdatis ya se había rendido. Aceptó el veredicto del 6-3 y felicitó cordialmente al finalista.

Fue un partido excelente. Nadal ha insistido tras cada victoria que su objetivo esta temporada es mejorar su juego en hierba. Esa educación deportiva es un atractivo adicional de este extraordinario atleta, que ya no quiere mejorar su juego. Lo que ahora quiere es ganar a Roger Federer en su superficie preferida.

El suizo se deshizo ayer del sueco Jonas Bjorkman en tres sets fulminantes (6-2, 6-0, 6-2). Quizás pudo ser incluso más rotundo, pero los dos son buenos amigos y el suizo cedió de manera indolente algún juego. Quizás pudo ser más rotundo pero parece imposible jugar mejor. Lo dice Nadal; para ganarle aquí tendrá que jugar el mejor partido de su vida.



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