Desplazarse en estas vacaciones de verano va a ser más caro que nunca. Así lo indica el precio del petróleo, que ayer se disparó hasta un nuevo récord al superar el barril de Brent por primera vez en la historia los 75 dólares. Las tensiones internacionales por los conflictos en torno a Irán, Corea del Norte y Nigeria, junto con el repunte de la demanda propio de esta época estival son las causas de esta escalada, que ya se ha hecho notar en los bolsillos de los ciudadanos al colocar las gasolinas en zona de máximos. Pero el encarecimiento de los combustibles es sólo un eslabón de una larga cadena de consecuencias negativas. El alza del 'oro negro' pone contra las cuerdas a sectores como el transporte, la agricultura y la pesca, y amenaza con asfixiar la economía.
Ya no hay disponibles datos oficiales sobre el precio de los carburantes porque el Ministerio de Industria los ha dejado de publicar. Pero en las estaciones de servicios vascas consultadas aseguran que gasolinas y gasóleos cotizan en máximos históricos. La 'sin plomo' de 95 octanos se vende a cerca de 1,1 euros por litro y el gasóleo, a 0,985 euros.
Subida del 27%
El petróleo, que ayer pulverizó su anterior récord de 74,97 dólares alcanzado el 2 de mayo, se ha revalorizado un 27% en lo que va de año. A esa subida hay que añadir, además, la escalada registrada desde finales de 2003, cuando cotizaba a cerca de 30 dólares. El precio se ha multiplicado por 2,5 desde entonces.
Tampoco se esperan cambios en esta tendencia al alza, debido al estrecho margen entre oferta y demanda. Cualquier conflicto desata el temor a que se desencadenen problemas de desabastecimiento y la inestabilidad política en los países productores es cada vez mayor.
Ahora, la atención está centrada en el controvertido plan nuclear de Irán, cuarto productor mundial de crudo, que despierta sospechas porque puede ser utilizado tanto para fines pacíficos -generación eléctrica- como para fabricar la bomba atómica. Teherán todavía debe responder a la oferta que le ha hecho la comunidad internacional para que abandone sus actividades de enriquecimiento de uranio a cambio de una serie de incentivos. El otro gran foco de inestabilidad es Corea del Norte, por sus pruebas con misiles de largo alcance. Y, por último, figura Nigeria, donde ayer fue secuestrado un trabajador holandés de una planta de gas.
Estos conflictos amenazan la seguridad de suministro en un momento de que se dispara la demanda de gasolina por las vacaciones de verano. Por este lado preocupa especialmente el comportamiento de Estados Unidos, que es el consumidor más voraz de carburantes con una cuota del 40%. Y los datos que llegan no son alentadores porque en las cuatro últimas semanas los norteamericanos han consumido 9,5 millones de barriles diarios de gasolina, un 1,4% más que en 2005. Encima, la capacidad de refino de EE UU es escasa.