El Correo Digital
Sábado, 8 de julio de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
OPINIÓN
EDITORIAL
Un año del 7-J
El Gobierno y toda la ciudadanía británica recordaron ayer con sencillas y muy sentidas ceremonias los trágicos atentados suicidas de Londres, que el 7 de julio de 2005 causaron la muerte a 52 civiles inocentes. La sociedad inglesa ha recordado a las víctimas con la doble percepción de que la muerte de sus conciudadanos fue injustificable y de que el desafío terrorista, si bien no consiguió ninguna de sus reivindicaciones -salida de las tropas británicas de Irak y Afganistán y renuncia a su alianza con Estados Unidos- está lejos de haber sido derrotado definitivamente; como corroboran las revelaciones, esta misma semana, del jefe de la sección antiterrorista de Scotland Yard sobre la desactivación de cuatro complots terroristas después del 7-J.

Es posible que tras el asesinato de medio centenar de conciudadanos la opinión pública de Reino Unido profundizase en el debate sobre la política del Gobierno laborista en Oriente Medio, pero ni entonces hubo cambios, ni los eventuales que se puedan producir, si es que tienen lugar, serán consecuencia del chantaje asesino de los terroristas. Más bien, la verdadera reflexión que se suscitó en Gran Bretaña después de tan brutal ataque fue respecto a su política de inmigración, basada en un abierto multiculturalismo que no impidió que hijos -nacidos británicos- de inmigrantes pakistaníes y supuestamente integrados en la sociedad que acogió a sus padres se descolgaran por el precipicio del islamismo radical contra sus propios vecinos. La creación de lo que muchos llamaban ya 'Londonistán', un baluarte islamista en el corazón del país, se vio confirmada por los sangrientos hechos vividos y obligó al Gobierno a redoblar la vigilancia antiterrorista, dotada automáticamente de un renovado arsenal jurídico y nuevos y poderosos medios policiales y de Inteligencia. En aquellos momentos difíciles, los británicos dieron ejemplo de unidad nacional sin renunciar por ello a un amplio debate social que el Parlamento y la Prensa enmarcaron correctamente. Y ayer, mientras Estados Unidos daba a conocer la desactivación de una nueva intentona terrorista para atentar en su país, recordaron a sus muertos y los valores por los que fueron asesinados y que ellos seguirán defendiendo juntos.



Vocento