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Sábado, 8 de julio de 2006
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GENTE
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Modelos en la Modelo
Antonio Miró presenta su colección primavera-verano 2007 en una cárcel barcelonesa con presos haciendo de maniquíes
Modelos en la Modelo
SIN REJAS. El senegalés Raymond luce un bañador de Miró en el patio de la prisión. / EFE
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Mézclese una porción del pacifismo de Gandhi con el morbo carcelario, añádanse diez presos en busca de una oportunidad, un diseñador que adora el realismo y cree en la reinserción, mucha moda y todavía más márketing y se entenderá lo que ocurrió ayer por la mañana en la cárcel Modelo de Barcelona. El diseñador Antonio Miró presentó en el patio exterior de la prisión su nueva colección primavera-verano para el año que viene con un 'casting' de modelos compuesto tanto por maniquíes profesionales como por reclusos en segundo y tercer grado.

Había mucha expectación y algunas voces en contra, porque hay víctimas -de violaciones y otros crímenes difíciles de perdonar- que no entienden que a los que han sido condenados por delinquir se les pueda llegar a exhibir ante cámaras y focos en el papel de modelos. Sin embargo, Miró evitó cargar las tintas del morbo y de la polémica. «Soy profundamente democrático y comprendo la postura de las víctimas, con las que también me gustaría hacer algún día un desfile. Pero esas personas tienen que comprenderme a mí también. Yo creo que si al final los presos van a salir a la calle, será mejor que nos preocupemos antes de rehabilitarlos».

El desfile lo abrió David. Y, al verle, una parte del público se deshizo en aplausos. David es un apuesto recluso de 31 años que cumple condena en la prisión barcelonesa de Quatre Camins, en régimen abierto. No quiso precisar qué delito le llevó a la cárcel, donde ha pasado varios años. «Sólo digo que yo no he hecho daño a nadie», advirtió. Actualmente trabaja recogiendo muebles y chatarra y sólo acude a la cárcel a dormir. Al desfile llegó a través de un 'casting'. Al igual que los otros nueve, fue seleccionado por su físico y por su alto grado de rehabilitación.

El más llamativo fue Raymond, un preso senegalés que desfiló en bañador. Lleva año y medio en la cárcel por un delito de narcotráfico. Casualmente, ninguno de los reclusos que desfilaron cumple condena en la cárcel Modelo, una prisión de 102 años que tiene una población de 2.050 presos y está condenada a desaparecer, ya que, tal como recordó Antonio Gutiérrez, su director, «en unos cuatro años se trasladará del centro de Barcelona a la Zona Franca».

Miró ha decidido dar trabajo a los presos a través de los talleres de costura que dirige el Cire (Centro de Iniciativas para la Reinserción) y ayer presentó el primer resultado: una bolsa-saco en dos colores confeccionada por ellos. El desfile lo cerró un modelo vestido a lo Gandhi, cuya filosofía de vida inspiró la colección.



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