Apenas unas horas después de que una delegación de los socialistas vascos encabezada por Patxi López se hubiese reunido por primera vez de forma pública con representantes de la izquierda abertzale, el secretario general del PSE-EE y el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, mantuvieron una charla telefónica para analizar los contenidos del encuentro celebrado en un hotel de San Sebastián.
La cita a la que acudieron el propio López y el coordinador de la ejecutiva, Rodolfo Ares, por parte del PSE-EE; y Arnaldo Otegi, Rufi Etxeberria y Olatz Dañobeitia, en representación de Batasuna, sirvió para enmarcar una fotografía inédita en la historia política del País Vasco. Una entrevista que ha contado con el rechazo expreso del PP y de la Asociación de Víctimas del Terrorismo -entre otras agrupaciones-, pero que se ha visto respaldada desde la propia dirección del PSOE y el Palacio de La Moncloa.
A mediados de junio, Rodríguez Zapatero ya trasmitió de forma pública y solemne -en el Congreso de los Diputados- su apoyo a la decisión adoptada por los socialistas vascos, que provocó la ruptura de relaciones con el PP.
Tranquilidad
Una vez que el presidente del Gobierno compareció en la Cámara baja para iniciar los contactos con ETA, el PSE-EE aceleró el ritmo para celebrar un encuentro que les estaba sometiendo a demasiada presión. Además, cabía la posibilidad de que el acto fuese prohibido por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, lo que finalmente no sucedió.
Durante la conversación mantenida el mismo jueves, Patxi López quiso trasladar a Rodríguez Zapatero un mensaje de tranquilidad y comunicarle las cuestiones tratadas y las sensaciones que les había dado la representación de la izquierda abertzale.
El líder de los socialistas vascos le informó de que, durante el encuentro, había trasladado a Otegi, Etxeberria y Dañobeitia la necesidad de que den pasos hacia la legalidad. Asimismo, reconoció que, en las formas, sus interlocutores habían sido «correctos».
Por su parte, Rodríguez Zapatero volvió a respaldar la decisión de los socialistas vascos y le trasmitió su apoyo ante las fuertes críticas recibidas durante los últimos días. El presidente del Gobierno se interesó por el perfil de los miembros de la delegación de la izquierda abertzale, en especial, por Rufi Etxeberria.