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34 ciclistas vitorianos han sufrido accidentes de tráfico este año, un 10% más que en 2005
Chóferes profesionales y conductores de bicicletas asumen que hay «un riesgo evidente»
34 ciclistas vitorianos han sufrido accidentes de tráfico este año, un 10% más que en 2005
PELIGRO. Un joven en bicicleta pasa entre coches parados ante un semáforo de una calle de Vitoria. / EL CORREO
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Vitoria mantiene su firme apuesta por el transporte alternativo y ecológico, es decir, por la bicicleta. En verano, cuando la meteorología ofrece una tregua, el uso de estos vehículos se multiplica de forma espectacular. Esto supone que hay más bicis en la calle, con todo lo que ello conlleva. Y es que, en ocasiones, pedalear significa jugarse el tipo en unas calles dominadas por los coches. Un simple despiste o una imprudencia pueden resultar fatales.

Tanto es así que en el primer semestre de este año 34 ciclistas se han visto implicados en accidentes de tráfico, lo que supone un aumento del 10% respecto a los datos de 2005, cuando se produjeron 61 siniestros en total. En 2004 hubo 62. Las cifras no hacen más que consolidar los balances de los ejercicios anteriores. La última colisión grave ocurrió el último día de junio, cuando dos adolescentes que se desplazaban en una misma bicicleta resultaron heridos de gravedad al ser arrollados por un turismo en un paso de cebra en la calle Valladolid.

La Policía Local admite que en estas fechas «empieza lo peor», porque la segunda mitad del año incluye los meses de julio, agosto y septiembre, en los que se dispara la circulación de bicicletas por el buen tiempo y la llegada de las vacaciones.

Cinco al mes

Pese a los 42 kilómetros de carriles bici, las bandas ciclables pintadas en muchas calzadas para dar prioridad a las bicicletas y las labores de concienciación, Vitoria no consigue rebajar su negra cifra de ciclistas siniestrados. Con todo, la capital alavesa es testigo cada mes de cinco accidentes en los que alguno de los conductores se desplaza a dos ruedas.

La clave de esta siniestralidad es que «uno de los implicados está en una situación de debilidad patente», recuerda el oficial de gestión de la Policía Local, José Antonio Ferreiro. El agente desvela que de los 34 accidentes registrados este año «32 fueron embestidas laterales de coches contra bicicletas, y sólo dos se quedaron en simples raspados. El riesgo es evidente y hay que extremar la precaución».

Por contra, Ferreiro afirma que en el primer semestre sólo tres ciclistas atropellaron a algún peatón, frente a los 14 de todo 2005. «Ahí estamos ganando la batalla y ojalá sigamos así», remarca.

¿Quién tiene la culpa de estos accidentes? Existen dos versiones encontradas. Los conductores profesionales miran hacia los ciclistas, pero evitan generalizar. «Vivimos situaciones de riesgo cada día, no sabes cuándo se te van a cruzar. Muchos van por la calzada y no por los carriles bici», dice Miguel Aransay, conductor de un autobús de Tuvisa.

Jesús Berganzo añade al volante de su taxi que a veces ha esquivado a alguna bicicleta «porque tenía el santo de cara». El chófer apunta que «el Ayuntamiento debe insistir en las campañas de concienciación vial y sincronizar mejor los semáforos».

Los aludidos también tienen mucho que decir. Xabier Arriola, presidente de Gasteizko Bizikleteroak, dice que se pone «malo» cuando ve a algún ciclista «que se juega el tipo». Eso sí, añade que los conductores de bicis tienen «un miedo atroz» a ir por la carretera, pero no queda más remedio «si la red de carriles bici de Vitoria es inconexa y está mal hecha». Para demostrarlo, lanza una pregunta al aire: «¿qué padre dejaría a su hijo pequeño ir en bici al colegio o a las piscinas sin temer que le pase algo? El Ayuntamiento no se toma esta cuestión en serio».



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