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Sábado, 8 de julio de 2006
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¿Podemos comer pollos y huevos?
Guía para resolver todas las dudas que plantea la gripe aviar
¿Podemos comer pollos y huevos?
A buen recaudo. Un operario municipal traslada un cisne de un parque de Bilbao a un invernadero. / luis ángel gómez
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El Ministerio de Sanidad ha elaborado un informe para responder a las preguntas que cualquier ciudadano puede plantearse, desde cómo se contagia hasta si podemos comer pollo con garantías.

La gripe aviar no es una enfermedad nueva entre las aves. De hecho, hay documentados casos en Italia de hace más de 100 años. Sin embargo, hasta 1997 no se volvió a activar la alarma internacional por este mal, que se ha extendido ya por medio mundo. La gripe aviar, en este momento, se transmite de ave a ave y excepcionalmente de ave a humano. Recientemente, en Indonesia, se registró un contagio entre siete miembros de una misma familia -el primer caso entre humanos-, que fue inmediatamente controlado, ya que el «virus no mutó de forma peligrosa», según la OMS.

Cada 30 ó 40 años se suele registrar una pandemia de gripe a nivel mundial. Es un proceso cíclico que se produce cuando aparece un subtipo de virus diferente al que circula habitualmente. Esta periodicidad no es siempre regular y, de hecho, la última pandemia se produjo sólo diez años después de la anterior (1957 y 1968, ambas mucho menos virulentas que la de 1918). Sin embargo, el hecho de que ya hayan pasado casi 40 años desde la última epidemia hace pensar a los expertos que cada vez es más probable que llegue la próxima. El riesgo de pandemia en la actualidad depende de que el virus de la gripe aviar mute y se haga transmisible de humano a humano -algo que ya pasó con la familia indonesia, pero aquella cepa murió con sus miembros, no se propagó, así que estamos de nuevo a cero-. Hoy por hoy, no puede predecirse cuándo tendrá lugar la transmisión entre personas, ni siquiera puede saberse con seguridad si volverá a producirse.

Los seres humanos sólo se contagian con el contacto directo y reiterado con las aves infectadas y con sus excrementos. En cualquier caso, la transmisión sólo se produce en circunstancias excepcionales.

No. Las investigaciones realizadas hasta ahora confirman que el H5N1 sólo se transmite por vía respiratoria, no por la ingesta de un animal infectado. Además, el virus no sobrevive a las altas temperaturas, se destruye al ser cocinado.

La UE recuerda que hay que tener cuidado con los huevos crudos, pero no por la gripe aviar. Es bien sabido que el consumo de este alimento sin cocinar puede conllevar riesgos como la salmonelosis. Las altas temperaturas que se emplear para freirlo o cocerlo matan cualquier virus.

En un principio, los síntomas son parecidos a los de una gripe común (fiebre alta de más de 38 grados, dificultad respiratoria, tos, malestar general). Puede agravarse en pocos días, y en algunos casos deriva en neumonía.

Los programas de control establecidos mundialmente permiten seguir la evolución del brote a diario, con lo que se conoce qué países están afectados en cada momento y dónde podrían producirse contagios. En previsión de casos de personas que hayan viajado a naciones afectadas y retornen con la enfermedad, Sanidad ha elaborado un protocolo de vigilancia en el que se recoge el procedimiento para la detección de un posible caso en humanos.

Porque el virus todavía no ha mutado con la suficiente intensidad y, por tanto, no existe el subtipo capaz de transmitirse entre humanos a gran escala. Hasta que esta situación se produzca, no se podrá conocer qué tipo de virus es y, por tanto, fabricar una vacuna totalmente eficaz. A pesar de esto, se están realizando varias investigaciones al respecto, lideradas por la OMS, con resultados esperanzadores, que servirán para adelantar el proceso de fabricación de estas vacunas (que podría ser entre 4 y 6 meses).

Si se llegara a declarar una pandemia, los laboratorios tardarían unos meses en tener disponible la vacuna. El Ministerio de Sanidad trabaja con los organismos internacionales para alcanzar acuerdos equitativos. Mientras se produce la vacuna, se afrontaría la situación con tratamientos antivirales.

A falta de vacuna, se considera que la gripe aviar en humanos puede tratarse con antivirales, que frenarían la enfermedad una vez contraída, ya que impiden la difusión del virus en el organismo, moderan la agresividad de los síntomas y reducen complicaciones. Los antivirales tienen también un cierto efecto profiláctico para prevenir el contagio en el entorno de personas ya afectadas por la enfermedad, aunque no tiene efecto inmunológico. En cualquier caso, los antivirales deben administrarse en las primeras 48 horas tras la aparición de los primeros síntomas, aunque su eficacia no se comprobará hasta que aparezca el nuevo virus.

El Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas han acordado adquirir 10 millones de dosis de antivirales, con lo que la cobertura de la población rondará el 25%. Tendrá prioridad el personal de riesgo, como los profesionales sanitarios, los cuerpos de seguridad y las personas en contacto con el primer foco de infección, así como el entorno de los afectados.

La Unión Europea, el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas recomiendan la vacunación frente a la gripe común sólo a los grupos de riesgo (mayores de 65 años, enfermos crónicos, personal sanitario...).No es necesario que el resto de la población se vacune.

Los cazadores y las personas en contacto con aves silvestres deben tomar las medidas higiénicas básicas después de manipularlas.

La OMS ha dicho que la gripe aviar, hoy por hoy, no supone un motivo para dejar de viajar a los países más afectados de Sudeste asiático, en particular Indonesia. A pesar de esto, sí es recomendable seguir unos consejos para evitar el contagio, que, como se ha dicho ya, se produce sólo en circunstancias excepcionales. Por ejemplo, evitar el contacto directo con animales vivos en mercados, granjas y reservas naturales; no adquirir o tener contacto con pájaros de compañía; y vacunarse frente a la gripe común para evitar la coinfección. En cualquier caso, hay que prestar atención al estado de salud en los siete días siguientes al regreso. Si en ese periodo se presenta fiebre, tos o dificultades respiratorias, se debe acudir al médico.

Ésta es una enfermedad que afecta a las aves y que, en circunstancias muy excepcionales, se puede transmitir a otros animales. Hasta el momento, se han detectado casos en gatos y otros felinos, aunque en número muy limitado. Para evitar riesgos, conviene que nuestras mascotas no entren en contacto con aves silvestres, sobre todo en zonas en las que se hayan detectado focos.



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