Jesús María García Calleja, epidemiólogo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), participó ayer en San Sebastián en el curso de la UPV 'Sida: una epidemia, dos mundos', en el que habló de la ayuda internacional a los países en desarrollo. García Calleja reconoció que la resolución del problema va «más allá de la salud pública». Este experto señaló que, pese a los avances científicos, la epidemia de sida no ha sido erradicada en 25 años y se puede convertir en un mal endémico.
-¿Es posible ayudar eficazmente a los países en desarrollo?
-Claro que se puede ayudar eficazmente. El problema es que muchas veces los intereses de los países emisores y receptores no son los mismos. Hace falta que estos últimos tengan claras sus necesidades y haya una conjunción de objetivos entre unos y otros. La ayuda al desarrollo es también interesada. Nadie da duros a cuatro pesetas.
-La OMS puso en marcha un programa para llevar tratamientos antirretrovirales a tres millones de personas, que no se ha cumplido del todo. Sin embargo, usted es optimista.
-Cuando hablábamos en 2002 del tratamiento antirretroviral, nos ceñíamos a los afectados del mundo desarrollado. El primer tratamiento se empezó a utilizar en 1996 en Vancouver y hasta hace cuatro años ningún país en el sur, excepto Brasil, estaba recetando antirretrovirales. En el norte trataban a los enfermos de sida y en el sur se seguían muriendo como moscas. Entonces la OMS lanzó esta iniciativa. No se cumplieron totalmente los objetivos, pero se demostró que era posible llevar el tratamiento a los países pobres. Y un millón de personas están vivas gracias a los medicamentos.
-El sida se puede convertir en una endemia, según usted.
-Después de 25 años de epidemia, hay casos de sida en los 190 países miembros de Naciones Unidas, pese a los esfuerzos realizados y a que hayan disminuido las cifras de afectados en algunos países. Está establecido en todas las poblaciones del mundo y se está convirtiendo en endémico, en el sentido de que tenemos VIH y epidemia del sida para generaciones y no se va a erradicar.
-Se acusa a Estados Unidos de proteger a las multinacionales farmacéuticas y sus patentes para reducir el uso de genéricos.
-El problema es político y económico. La ayuda internacional la dan los países del norte, que dominan la Organización Mundial del Comercio. Hay unos acuerdos que autorizan a los países, en caso de emergencia, a fabricar ciertos medicamentos aunque éstos tengan patente, pero hay una lucha política-económica sin resolver.
-O sea, que priman otros intereses.
-Sí, pero la OMS tiene registrados más de 50 medicamento genéricos que pueden ser utilizados. Hoy en día se pueden establecer regímenes terapéuticos por entre 120 y 200 dólares por año y persona, mientras que hace diez años valían 10.000 dólares. Se ha avanzado mucho, aunque no todo lo que quisiéramos.