Jero Lete, un hombre tranquilo, admite su inquietud a un mes escaso de feria de La Blanca. El presidente de la plaza de toros desde hace quince años desearía tener la certeza que le falta de que el coso va a estar listo, a la vista del ritmo que llevan las obras. Lete, vitoriano de lábel, se lamenta de que los proyectos en su ciudad no acaben de prosperar. Cree que la capital debe reaccionar, porque «se está quedando atrás».
-Entrando a matar por derecho. ¿Cree que la nueva plaza estará lista para la feria de La Blanca?
-Complicado. Acabo de verla desde un piso elevado y me cuesta creer que pueda estar terminada, al menos para celebrar los festejos. Ahora, tengo la experiencia de Illumbe, cuando vi la plaza a un mes de la inauguración y me pasó lo mismo. Estaba muy retrasada y se inauguró el 8 de agosto.
-De momento, el primer compromiso, inaugurarla con una corrida el 23 de julio, es imposible.
-Así es. Estaba el cartel cerrado con Ponce, 'El Juli', Rivera Ordóñez y toros de Ana Romero. Es más, hubo un intento para que vinieran el 4 de agosto a una nocturna, pero es una fecha malísima con el comienzo de las fiestas, la procesión de los faroles...
-El Gobierno vasco acaba de asegurar que vigilará no sólo las condiciones del nuevo coso, sino también la seguridad del entorno.
-Conozco cómo procede Juegos y Espectáculos y sé que si no está todo bien, incluidos alrededores y accesos, no va a dar autorización para celebrar las corridas.
-O sea que la antigua plaza está en el banquillo, pero lo mismo se anuncia en el cartel de La Blanca.
-Pues ahí está. Lo sabremos cuando se empiecen a desembarcar las dos primeras corridas, el día 3.
-¿Hacía falta una nueva plaza o un recinto multiusos?
-Según dicen los técnicos, las condiciones de sostenibilidad de la antigua no estaban claras. Y lógicamente, a la hora de levantar un edificio nuevo, no se puede pretender que sea sólo plaza de toros para seis días al año. Todas estas cubiertas sirven para muchos tipos de espectáculos.
-Convenza a los antitaurinos de la conveniencia de esta nueva plaza.
-Hombre, es complicado. Los antitaurinos van a estar siempre en contra no de la plaza como tal, sino de la fiesta de los toros. Como aquí hay anti de todo, antirrampas, antitren de alta velocidad... Respeto a los antitaurinos, aunque no comparto sus ideas, conozco a algunos con los que he discutido tranquilamente, pero hay una facción que vierte críticas...
-Mezclando mansos con bravos.
-Exactamente.
«Futuro incierto»
-¿Teme que se extienda la marea antitaurina que nace en Barcelona?
-Yo, a la fiesta, le veo un futuro incierto porque es un espectáculo que se ha quedado algo caduco, no han entrado técnicas nuevas de gestión, no ha calado en la juventud... También ocurre en otros espectáculos, no sólo los toros. ¿Quién va a ver cesta punta o pala? Y son deportes nuestros. Ahora, la fiesta va a perdurar porque es un negocio importante. En mano de obra directa puede dar trabajo a 200.000 personas y esa empresa es difícil de tumbar.
-¿Le apena la falta de relevo generacional?
-Sí, sí, como aficionado me da pena. No hemos sabido explicar el verdadero sentido de la fiesta.
-¿Cuál es el suyo?
-Aparte de la lucha de una persona con una fiera, de esa pugna sale una plástica, una estética. Los aficionados nos fijamos en la lidia, desde que sale el toro. Todo eso que estás viviendo, normalmente la mayoría no lo ve.
-¿Será usted de los que lloren cuando derriben la plaza vieja?
-El año pasado me emocioné y le saqué muchas fotos para mi colección. Desde los siete años iba a los toros con mi padre, que era muy aficionado, y vivía al lado de la plaza. Es un edificio que forma parte de mi vida.
-Habrá seguido la polémica sobre la intención de las empresas que edifican en la manzana para triplicar el número de apartamentos tutelados. ¿Qué opina?
-Pues no sé qué decir. Yo lo que veo es que se han echado muchos frenos pero, vamos, no sólo a la plaza de toros. En Vitoria observo que dominan los intereses políticos sobre los de la ciudad. Me da igual cualquier partido porque no milito en ninguno pero, joder, todo no lo van a hacer mal. Y parto también de que los partidos no hacen las obras, las hacen los técnicos. Yo soy uno de ellos y me fío.
La ciudad, frenada
-El multiusos va adelante, pero hay quienes trinan por el fallido intento de Auditorio. ¿Qué le parece?
-Vitoria no se puede permitir renunciar a congresos importantes, con lo que suponen, que se van a provincias limítrofes. Y lo del Auditorio, lo mismo. Hay ciudades que tiran para adelante, aunque los partidos que gobiernan los ayuntamientos no tengan mayoría.
-¿Se está quedando Vitoria atrás?
-Pienso que sí. Veo otras ciudades. Bilbao, Donostia, Logroño... Sí, nos estamos quedando atrás.
-¿Falta arrojo o va con el carácter?
-Igual es que nos miramos demasiado el ombligo. Hay que ser más echados para adelante y ya vendrán las instituciones superiores, como hacen en otros sitios. Y luego andamos que si se hace aquí o allá. Pero si todos los edificios emblemáticos están en el centro de las ciudades. Y me da igual un partido que el otro. El caso es que no hacemos nada.
-¿Cree fundamental el soterramiento del ferrocarril?
-Yo pienso que sí es fundamental abrir la ciudad hacia el Sur. He vivido en San Cristóbal treinta años y me acuerdo, de chaval, que pasar el 'túnel del duende' ya era como venir a Vitoria.
-¿Levantaría pisos en el Sur?
-Pues yo no lo veo mal. Si se solventan los problemas ecológicos sobre el agua que pasa por debajo, creo que Vitoria puede crecer perfectamente hacia el Sur.
-¿Viviría en Salburua o Zabalgana?
-Yo no. Los chavales ahora no tienen más remedio por el precio de las viviendas. Mis hijos tendrán que ir, quizá no sólo a Salburua o Zabalgana, igual a Miranda o a adosados en pueblos. Pero yo me muevo siempre por el centro.
-¿Entiende el precio de la vivienda en Vitoria?
-No lo he entendido nunca. Aquí todo el mundo ha especulado, del Ayuntamiento a los propietarios, para sacar el dinero rápido.
-Rampas mecánicas en el Casco Viejo. ¿A favor o en contra?
-Estoy totalmente de acuerdo y más en un Casco Viejo envejecido. Hay que modernizarse y tener iniciativas como las de la catedral, muy importantes, porque ya es conocida en medio mundo.
-¿Entiende la oposición a todo esto?
-No. Una ciudad tiene que estar viva, tiene que tener de todo. Hay que seguir conservando la entidad del Casco Viejo, pero con todas las modernizaciones.
-Se comenta el desembarco de Adolfo Domínguez. ¿Bueno?
-Sí, no cabe duda. Sería un revulsivo para una zona bastante apagada. Se ven muchos comercios cerrados en la Correría, mientras centros históricos de otras ciudades son maravillosos. Éste parece un gueto. Tenemos un casco como pocos y hay que revitalizarlo.