Hay quienes, como dice la canción, se conforman con pintar un corazón de tiza en la pared. Otros, cada vez más, se toman los degradados muros de la periferia urbana como una especie de folio en blanco sobre el que desplegar, a toque de spray, su vena artística. Son los graffiteros. O escritores de graffiti, según los puristas. Un grupo de ellos se reunió ayer en Vitoria con motivo de la segunda edición de Festiart, el festival de arte urbano de la capital alavesa.
Habrá quienes opinen que un graffiti es una manera, como otra cualquiera, de ensuciar una pared. Pero para sus creadores es simplemente «arte». Y con mayúsculas. «Es arte a lo grande. Una forma diferente de dibujar, más rápida que sobre papel y mucho más impresionante», proclamaba Sandra Villarreal.
A sus 22 años, esta joven de Vitoria es una recién llegada al «apasionante» mundo del arte urbano, pero le han bastado tres meses para «engancharse» al aerosol. «Mi chico lleva siete años pintando y, aunque yo ya dibujaba -de hecho, estudio Ilustración- él me ha metido en el mundillo», contaba antes de continuar silueteando la figura de una mujer en una de las paredes del colegio Ángel Ganivet, en Judimendi.
Sandra era una de las pocas chicas que se dieron cita allí. Y pintando, la única. El resto eran jóvenes, en masculino, unidos por un espíritu libre y una búsqueda inagotable del mejor mural. «Para conseguirlo» -explicaba Álvaro Amaro- «sólo hacen falta ganas, imaginación y originalidad. No hay que buscar nunca la igualdad». Su amigo, 'El Melenas', comparte su teoría. Al fin y al cabo, fue Álvaro el que hace dos años le contagió el entusiasmo por los sprays. «Puede sonar tópico, pero engancha. Te ayuda a desconectar y, encima es divertido», publicitaba.
Letras y nombres raros
Aunque cada uno en su estilo, maestro y discípulo comparten su preferencia por pintar letras, en vez de dibujos. «A mí, por ejemplo, me mola formar palabras o nombres raros», matizaba 'El Melenas'. «Pero para descifrarlos» -añadía Álvaro- «hay que echar a volar la imaginación».
Más dibujos que letras decoran desde ayer el puente de Jacinto Benavente, otro de los escenarios de Festiart en el que ayer dejaron su sello algunos de los artistas internacionales del graffiti más reconocidos. Entre otros, los alemanes Maclaim.
El encuentro toca hoy a su fin. Bueno, en parte, porque los graffitis continuarán presentes en la capital alavesa hasta el 30 de julio gracias a la exposición que permanecerá abierta hasta ese día en el centro cultural Montehermoso y que mostrará sus obras. El fin de fiesta irá acompañado, además, de exhibiciones de breakdance y capoeira, mañana, en el barrio de Santa Lucía.