El Correo Digital
Martes, 11 de julio de 2006
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CICLISMO
 
EDICIÓN IMPRESA
 
CRÍTICO. Leblanc mostró su rechazo por los corredores implicados en casos de dopaje. / EL CORREO
JEAN-MARIE LEBLANC, DIRECTOR DEL TOUR DE FRANCIA
Al Tour le sobra fama. Tiene tanta que da para los corredores y para los guías de la ronda. Nombres míticos: Desgranges, Goddet, Levitan y Jean-Marie Leblanc, los cuatro patrones de la Grande Boucle. Leblanc es una biografía dentro del Tour. Como aficionado: «El Tour es una cultura». Como ciclista: fue gregario de Anquetil y de Merckx, vistió los maillots del Pelforth y del Bic y completó dos ediciones de su carrera. Como periodista: en 'La Voix du Nord' y en 'L'Equipe'. Y en 1989 cogió la brújula del Tour. El volante. Teme al gigantismo de su prueba y al dopaje. Se nutre del aliento de las cunetas, de la devoción de Francia por su tesoro, y confía en un futuro de corredores humanos, de campeones cercanos. Sin máquinas. Por eso lamenta que el Tour de su adiós no tuviera como prólogo las calles de Estrasburgo, sino los folios de la 'Operación Puerto'.
 
 
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