En más de una ocasión hemos traído a esta sección el Museo de Bellas Artes de Álava. Está en los primeros números pares del vitoriano Paseo de Fray Francisco, en un palacio rodeado de edificaciones de cierta dignidad, que los viejos gasteiztarras llamaban 'los hotelitos'. El palacio fue edificado en 1912 por Ricardo Augusti, conde de Dávila. Según Venancio del Val, a iniciativa de éste y de su esposa, Elvira Zulueta, se debió el comienzo de esta zona residencial. Continuando con las informaciones que nos proporciona Venancio del Val en su excelente 'Calles vitorianas', recordemos que el palacio de Augusti fue en la guerra civil cuartel general de los sublevados para las operaciones del frente de Vizcaya. Terminada la guerra, la Diputación lo compró en 1942, cuando era presidente José Mª Díaz de Mendívil, ya pensando en el edificio como sede del Museo Provincial y sede del Consejo de Cultura.
Tras la inauguración del Artium, el 26 de abril de 2002, el Museo de Bellas Artes se concentró en su colección de toda la pintura, escultura y, en menor medida, cerámica, anteriores, con fondos ciertamente notables. Estos fondos han venido aumentando, de lo cual el público tiene periódicamente conocimiento a través de exposiciones que muestran las nuevas adquisiciones. Además, el Departamento de Cultura de la Diputación tiene la buena costumbre de publicar instructivos libros sobre esas adquisiciones.
El último libro de esta serie es el titulado 'Museo de Bellas Artes de Álava. Adquisiciones 2004-2005 /Arabako Arte Ederren Museoa. 2004-2005eko eskuratzeak'. Es un libro de 198 páginas, cuidadosa y elegantemente editado, con textos de profesionales acerca de todas las compras, como catálogo de la exposición que concluyó el 1 de junio y de la que fue comisaria Sara González de Aspuru.
Conjunto de mérito
Hay que decir que el conjunto de las adquisiciones es de gran mérito. En estas líneas no podríamos dar cuenta cabal de todas ellas, pero mencionaremos algunos de los autores cuya obra se ha adquirido. Por ejemplo, hay un cuadro de Adrián de Aldecoa (1887-1945), titulado 'Retrato de mi hija Pilar', pintado en 1930. Igualmente entre las adquisiciones hay un cuadro de Aurelio Arteta (1879-1940), titulado 'Ezpatadantzaris'. La lista comprende, asimismo, un 'Desnudo femenino', realizado en cerámica vidriada por José Benito Bikandi (1894-1958).
Vemos también en el libro, con las pertinentes explicaciones, la reproducción de 'Pamplona', cuadro de Léon Bonnat (1833-1922), el pintor bayonés formado en parte en Madrid bajo la tutela de los Madrazo padre e hijo. Ahora podemos contemplar asimismo 'Paisaje de los Picos de Europa', del belga Carlos de Haes (1826-1898) y 'Rincón del parque', un cuadro impresionista del bilbaíno Ángel Larroque (1874-1961). En este resumen nos gustaría citar la escultura, los bajorrelieves y los dibujos de Joaquín Lucarini (1905-1969), el gran artista nacido en Fontecha, a quien meses atrás se dedicó una muestra especial, objeto de un comentario aquí. En fin, citemos tres cuadros de Carlos Sáenz de Tejada (1897-1958), o un cuadro de Pablo Uranga (1861-1934).
Adquisiciones
Nosotros debemos alegrarnos por éstas y otras adquisiciones, que siguen enriqueciendo un Museo de un destacado nivel. Y debemos felicitar a todos los responsables de las compras. No es fácil moverse en el mundo del arte, pero la Diputación ha demostrado desde hace muchos años actuar con criterio y prudencia.
Aprovecharemos la oportunidad para invitar a todos los lectores a acercarse a este Museo, a propósito o no de estas adquisiciones o por otras exposiciones temporales que se montan (en su pequeñez, nos gustó mucho, por ejemplo, la de Goya). Estamos ante una lacerante realidad: se calcula que tan sólo el 15 % de los alaveses entra en los museos o exposiciones (salvo que se programen muestras especiales). Es una lamentable situación que hay que cambiar, extendiendo el conocimiento y el amor a todos los museos.
Y esta catálogo de nuevas adquisiciones nos hace pensar igualmente en la necesidad de impulsar en la gente esos usos civilizados del depósito o la donación de obras de arte para disfrute de la colectividad. El amor a la tierra se demuestra también mediante esos actos. Ciertamente las autoridades, nos parece, han de explicar mejor los modos de hacer donaciones o depósitos, y también las ventajas fiscales que pueden derivar de ello. Gran tarea de todos, en suma, para incrementar el patrimonio cultural y el nivel cultural de la gente.