Javier Vercher demostró en la tarde ayer, con su saxo tenor y al frente de su sexteto en el Teatro Principal, que no fue por casualidad la concesión el año pasado del premio al Músico Revelación Tete Montoliú. Ofreció un recital que convenció a todos y entusiasmó a aquellos que piensan que esta música nacida hace un siglo y basada en la improvisación necesita un repaso de trapo para quitarle un poco el polvo. Vercher tiene ideas nuevas y muchas ganas de convencer con su estilo personal. Su grupo, además, era de considerable categoría: amigos de otras aventuras musicales anteriores más el añadido de dos formidables percusionistas.
Valenciano de nacimiento, Vercher vive desde hace cuatro años en Nueva York y viene «muy contento a Vitoria: desde allí se ve como un festival muy importante, como una parte notable del circuito internacional. Es importante para nosotros actuar aquí».
De niño, empezó en el conservatorio estudiando clarinete, aunque desde siempre había vivido en un ambiente musical. «Mi padre es músico clásico, profesor de flauta y de historia de la música en el conservatorio. Además, sabes que en Valencia también influye mucho el ambiente de las bandas en la formación de los niños. Por añadidura había muchos discos en casa. Me crié escuchando a Weather Report».
Cuando a los diecisetie años Vercher acabó los estudios reglados de grado medio, consiguió una beca para ir a una de las más prestigiosas escuelas de jazz del mundo, Berklee, en Boston. Estudió allí durante cuatro años, cambió el clarinete por el saxo tenor y luego se decidió a dar el salto a Nueva York. Desde hace ya algún tiempo, realiza giras por Europa de forma regular.
Ha grabado, por ahora, un único disco, Introducing the Javier Vercher Trio, que ha recibido excelentes críticas. Pero en Vitoria, con una banda más grande, tocó «material nuevo, elaborado durante estos últimos meses». Define sus ambiciones artísticas como las de «una persona humilde que no pretende nada más que intentar realizarse con la música, con mis composiciones y las de otros que me gustan de manera especial».
Música tradicional
El saxofonista no quiere hacer recuento de las influencias que ha recibido. La pregunta es si, por ejemplo, le ha influido Sonny Rollins que es el saxo tenor por excelencia de este momento y que actuará este año en Vitoria.
«Nunca me he fijado en lo que hacen otros. Por supuesto les escucho y me gustan, pero no sé si me han influido mucho o poco. Lo que sí hago es escuchar mucha música tradicional. Estudio estas músicas y la tradiciones musicales de todas las partes del mundo, que es lo que me interesa. Esto me parece mucho más importante que analizar los personajes y su forma de tocar».
A sus veintiocho años, Javier Vercher confiesa que todavía le queda mucho por aprender y por estudiar, pero que disfruta mucho con lo que hace. Por ahora, continuará afincado en Nueva York, donde «hay bastantes oportunidades para tocar. Más que en España, sin duda».