Cada vez más mayores. Cerca de 50.000 alaveses tienen o superan los 65 años, lo que supone casi un 16,5% de la población de la provincia, un porcentaje que llegará al 20% antes de cinco años. Este progresivo envejecimiento explica que la demanda de ayudas económicas por parte de las familias que cuidan de sus ancianos dependientes vaya a dispararse este año.
Esto es lo que espera, al menos, la asociación de familias que se ocupan de sus mayores -Ascudean-. «Calculamos que se presentarán 500 solicitudes», señala la trabajadora social del colectivo, Mar Resa. Si se cumple esta previsión, supondrá un aumento del 30% en sólo un año y del 150% si se compara con 2004, que fue cuando la Diputación alavesa concedió por primera vez este tipo de subvenciones.
Entonces, fueron 200 las demandas y 87 las peticiones que fueron atendidas por la Administración foral. En la segunda convocatoria, las solicitudes -381- casi se duplicaron y el número de ayudas concedidas -272- se triplicó.
El plazo para solicitar las prestaciones económicas de este ejercicio no se abrirá hasta finales de año. Así lo ha anunciado un portavoz autorizado de la titular foral de Asuntos Sociales, la popular Ainhoa Domaica. El motivo de este aplazamiento es poder atender la demanda real, ya que si se hace a mediados del ejercicio, se quedan fuera los nuevos casos que pueden originarse en el segundo semestre.
Con esta fórmula, el Gabinete Rabanera espera dar respuesta a una exigencia del PSE, partido con el que el PP ha pactado los presupuestos de la Diputación de 2006, de dar tiempo suficiente para que todas las familias potencialmente beneficiarias dispongan de tiempo suficiente para acceder a la prestación.
«Cosas que pulir»
El aplazamiento ha sorprendido a Ascudean, aunque el colectivo considera que «tiene su lógica». Para la asociación, este nuevo programa de apoyo a las familias cuidadoras «está resultando bien, aunque hay cosas que convendría pulir», comenta Mar Resa. Entre otras cuestiones, se refiere a la necesidad de aumentar la ayuda «cuando se está al cuidado de dos mayores a la vez». La trabajadora social ve también necesario hacer coincidir el año de la ayuda con el de los ingresos y no con el anterior porque «la situación económica puede haber cambiado en ese tiempo».
Según Ascudean, el familiar que se ocupa de sus ancianos es, en el 84% de los casos, una mujer con un edad media de 55 años sin trabajo fuera del hogar. Mar Resa advierte, no obstante, de que la masiva incorporación femenina al mundo laboral genera ya nuevas demandas -más centros de días y ayudas profesionales- para poder atender al anciano dentro del domicilio familiar. «Hay ya cerca de un 11% de mujeres de entre 40 y 47 años con un empleo remunerado, con lo que precisan de otros recursos», resalta.
El colectivo ofrece a sus asociados una veintena de servicios, entre los que destacan las actividades de tiempo libre y ocio. Su objetivo es que los cuidadores puedan liberarse de la carga mental que supone asumir el cuidado de un anciano dependiente. Asimismo, reciben cuidados de fisioterapia para que su salud física no se vea demasiado afectada como consecuencia del esfuerzo que supone manejar personas con poca o ninguna movilidad.
La ayuda domiciliaria urgente y puntual es, sin duda, la principal atención que presta Ascudean. «De un día para otro enviamos a una persona a las casas que lo necesitan». Este servicio se presta desde que se produce una necesidad hasta que la familia accede a las prestaciones de la Diputación.