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Martes, 11 de julio de 2006
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Incertidumbre en las pollerías
Incertidumbre  en las pollerías
MERCADO. Manuel Rabasco despieza varios pollos en su mostrador. / JON RODRÍGUEZ
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Los propietarios de las pollerías vascas, y especialmente los alaveses, temen que el primer caso de gripe aviar en España afecte a sus cajas registradoras. «Es inevitable», afirman. Por eso cruzan los dedos para que la caída de ventas ni se acerque al 40% de hace unos meses, cuando la enfermedad también acaparaba las noticias de los medios de comunicación. De poco sirve, lamentan, que las autoridades insistan en que el virus sólo se transmite por vía respiratoria, y nunca por la ingesta de un animal infectado. Tampoco por el consumo de huevos.

Los responsables de la Plaza de Abastos de Vitoria saben que es casi imposible luchar contra la dudas de los consumidores. Todavía es pronto, pero creen que el negocio caerá esta semana. «De momento la gente pregunta mucho más y nosotros informamos», explica Raúl Ruiz de Azúa desde el mostrador del establecimiento 'Elena'. «La alarma está ahí, pero también es verdad que ahora la gente está mejor informada», subraya Milagros Moreno, dependienta del puesto 'Granja Moreno'.

«Subirá el precio»

La realidad es que algunos clientes «tienen miedo y se desprestigia el producto», señala Jesús Barrasa mientras despieza varios pollos. La fotografía de esa zona del mercado es desértica a las once de la mañana. Ni un alma. ¿Será por la gripe aviar? «No, no, no... es normal. Es lunes y hay mucha gente de vacaciones. Espero que sea eso», bromea Manuel Rabasco, presidente de los comerciantes del recinto y propietario de un establecimiento avícola.

Rabasco asume que los clientes «preguntan mucho aunque todos los temores son infundados. Recomiendo a todo el mundo que se fije en lo que dicen los científicos».

Su experiencia detrás del mostrador le lleva a lanzar un particular augurio: el precio del pollo subirá en los próximos meses. La razón estriba en que «ahora mismo está más caro que nunca por culpa del anterior brote de gripe aviar. Entonces bajó el consumo y los productores descendieron el ritmo y dejaron de criar». Después, añade, la demanda ciudadana creció de nuevo y ha superado a la oferta. «Total, que el kilo está a 2,90 euros y aún recuerdo cuando hace tres años lo anunciábamos a cien pesetas. Es una locura», admite.



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