La financiación y el coste final del soterramiento del ferrocarril a su paso por Vitoria siguen siendo una incógnita, pero ayer los socialistas lanzaron un mensaje directo al Gobierno vasco para que se implique en el ambicioso proyecto. El portavoz del PSE, Patxi Lazcoz, exigió que el Gabinete Ibarretxe ponga «como mínimo la misma cantidad» que el central para hacer realidad la obra, que no estará lista hasta al menos 2012. La factura total de la intervención urbanística oscila entre 385 y 563 millones de euros, en función de si la excavación se hace a cielo abierto o con una tuneladora. La Diputación alavesa y el Ayuntamiento completarán la financiación del plan.
Lazcoz realizó una estimación «prudente» del desembolso que espera de la consejería de Transportes. Para ello, calculó que el Gobierno central aportará 205 millones de euros a la operación, lo que incluye el valor de la cesión de los 100.000 metros cuadrados que quedarán libres cuando se retiren las vías del tren. «Sería razonable que ellos pongan lo mismo», zanjó.
El edil socialista lanzó esta solicitud en la reunión mantenida por los partidos del Ayuntamiento para avanzar en el proyecto, un encuentro en el que los grupos apostaron por «buscar el consenso» y limar diferencias. Por lo demás, no concretaron una estrategia común.
A tenor del debate, la elección de un trazado concreto, una técnica constructiva y un coste aproximado deberán esperar porque aún quedan flecos pendientes.
De hecho, tras las palabras de Lazcoz, el portavoz del PNV, Mikel Martínez, replicó que la competencia de los ferrocarriles «corresponde al Ministerio de Fomento, aunque seguro que el resto de instituciones también se van a implicar». El edil nacionalista puso como «referencia» que el Ejecutivo vasco financiará más de la mitad del tranvía de Vitoria.
A vueltas con el tranvía
Frente a esa reflexión, el PSE criticó hace tres días que en 1996 el consejero socialista José Antonio Maturana ofreció a la capital alavesa una línea de metro ligero costeada al 100% por el Gobierno vasco. El entonces alcalde José Ángel Cuerda, del PNV, la rechazó y el metro ligero se instaló en Bilbao.
En la reunión, los grupos de la oposición exigieron al PP que «paralice» la construcción del párking de Renfe que el Gabinete Alonso ha decidido acometer en solitario pese a la falta de apoyos. Los grupos entienden que la obra «hipotecará» el terreno liberado por el soterramiento. El concejal de Urbanismo, Jorge Ibarrondo, se comprometió a debatir esta cuestión con sus compañeros de partido en la Junta de Gobierno Local.