El alcalde de Amurrio, Pablo Isasi, ha condicionado el inicio de los trabajos de demolición de los trasteros de Goikolarra a la búsqueda de financiación para abordar la obra, que Isasi no cuantificó, aunque los trabajos podrían superar el millón de euros. De momento, no se ha incluido en el presupuesto que prepara la Corporación para este año, «dado que no se puede llenar este documento de proyectos, porque tenemos que buscar financiación para aquellos que no la tienen».
El Ayuntamiento de Amurrio dispone de un proyecto para rehabilitar los edificios desde hace dos años y estaba previsto iniciar la obra el año pasado, según apuntaron los vecinos. Una de las razones por las que se podría disparar el coste de los trabajos es la necesidad de canalizar el agua que rodea al barrio y que afecta a algunas zonas de la manzana de casas situadas cerca de los trasteros. La reforma incluirá el arreglo de un muro que sujeta el terreno en las inmediaciones de uno de los accesos al barrio y que se está abombando como consecuencia de la humedad. La reforma prevista incluiría la reconstrucción de todos los trasteros actuales, con una disposición y superficie similar a la que tienen ahora, unos quince metros.
Los vecinos, por su parte, han reclamado en todas las reuniones que han mantenido con el alcalde el arreglo de estos locales que se usan para desahogar las viviendas, de tamaño muy reducido. «De los noventa y seis que hay, se usan unos ochenta», explicó ayer una vecina, que se mostró muy preocupada por el estado de las chabolas y «alguna se nos va a caer encima».
Campo de futbito
El barrio también tiene pendiente la renovación del campo de futbito. Lo cierto es que la pista se encuentra muy deteriorada por los sucesivos movimientos del terreno y presenta grietas que se ha parcheado de forma provisional.
Los vecinos estiman que sería necesario adecentar toda la superficie y «colocar una cubierta que proteja al menos la mitad de la pista para que los niños puedan jugar fuera cuando llueve. Nos han dicho que usemos las instalaciones del barrio de San José, pero aquello está lleno y los niños tienen estos servicios muy cerca de casa», subrayaron las madres.