La muerte de ocho soldados israelíes y el secuestro de otros dos ayer por parte de la guerrilla chií libanesa Hezbolá ha elevado la tensión en una zona bajo permanente convulsión hasta límites que no se había alcanzado desde hace muchos años. Las milicias implantadas en el país árabe sorprendieron al Ejército hebreo con una estudiada y elaborada operación. En su transcurso, además de las víctimas causadas y la doble captura de militares, la guerrilla destruyó un tanque y disparó varias salvas de cohetes Katiushas contra las localidades fronterizas hebreas que causaron una decena de heridos.