José López de Maturana, a quien Celedón (Gorka Ortiz de Urbina) define como «mi ángel de la guarda», volverá a velar la tarde del 4 por el mito. El veterano policía municipal (64 años de edad, 43 acompañando al aldeano de Zalduondo) regresará a la marea humana tras un año ausente por baja médica.
-Después de los incidentes de 2005 en el que resultaron heridos algunos compañeros, ¿volverá?
-Sí, sí. Voy a salir para acompañar a Gorka a pesar de todo. Otra cosa es que lleguemos. Yo nunca me meto en conflictos y si hay que trabajar, trabajo.
-Pues faltan policías voluntarios para recorrer el 'vía crucis'.
-Yo creo que los habrá.
-El debate ha surgido por los problemas del año pasado. ¿Cómo los vivió desde la balconada?
-Yo no sé si la gente se habrá echado para atrás por eso, que haya algunos recelosos de que se pueda repetir. También puedo decir que otros años ha habido problemas importantes, aunque no tuvieron tanta trascendencia. El año del 3 de marzo, por ejemplo, yo me quedé solo en la plaza.
-¿Quienes escoltan a Celedón han sido siempre voluntarios?
-Sí y somos gente fija para esos cometidos, salvo en casos como bajas o vacaciones, cuando hay que recurrir a otros. No sólo para Celedón, antiguamente también era la víspera de Reyes, en las procesiones... Desde 1988 hacemos el servicio sin uniforme, ya sin tanto boato, y para adaptarnos a las circunstancias.
-¿Y cómo evitar el desmadre?
-La gente es la que tiene que ayudar y denunciar los actos incívicos. Bastante sacrificio hace Gorka como para agobiarle más.
-¿Qué supone para usted acompañarle?
-Lo llevo en la sangre, es algo que siento, un orgullo que no tiene nada que ver con el dinero.