Al alcalde de Vitoria, Alfonso Alonso, no parecen afectarle las reticencias de la Policía Municipal para escoltar a Gorka Ortiz de Urbina, el joven que encarna a Celedón, durante su multitudinario recorrido por la plaza de la Virgen Blanca el 4 de agosto. Frente a los temores de muchos agentes de que se «repitan o agraven» los serios incidentes registrados en 2005, el regidor popular aseguró ayer que no veía «motivo de preocupación respecto al dispositivo de seguridad» que se establece el día del Chupinazo. Tampoco contempla «ningún tipo de cambio o alternativa», tanto en el despliegue policial como en el desarrollo del acto.
Alonso sugirió que los guardias tendrían que acatar sus órdenes porque él es su «jefe». «Felizmente, los sindicatos no dirigen la Policía Local», agregó.
Las centrales mantienen, sin embargo, que no habrá agentes voluntarios para acompañar al símbolo festivo en su recorrido del 4 de agosto. «No es una función de la Policía Municipal y se debe buscar una solución al margen de ella», insistió el presidente del comité, Ramón Uriarte. «Vitoria tiene que ser capaz de disfrutar de su fiesta en paz, sin pegarse, sin convertirla en un problema de orden público», enfatizó el sindicalista de ELA. «Si no, habrá que buscar otras alternativas», enfatizó.
El secretario general de Afavi, sindicato mayoritario en el cuerpo, Antonio Fernández, aseguró que los servicios jurídicos de su central y los de CC OO estudian la legalidad que le asiste al alcalde para imponerles un servicio de esas características, tal y como pretende.
«Para ordenarnos un trabajo que requiera ir de paisano necesita una autorización expresa del 'gobernador'. Por eso, dudamos de que pueda mandarnos proteger a una persona que no es formalmente una autoridad, por mucho que Celedón sea un símbolo querido por todos los vitorianos, policías municipales incluidos», recalcó el portavoz de la asociación policial.
Fernández puso el acento en el riesgo que, a su juicio, entraña la presencia de agentes en la plaza de la Virgen Blanca. «Son ocho personas en medio de una multitud, con todo el suelo lleno de cristales rotos y que están en peligro de sufrir comportamientos violentos e incívicos, como los vividos el año pasado», argumentó. «Ni siquiera estaría garantizada una intervención para evacuarles si hiciera falta», insiste.
Margen para el acuerdo
El portavoz de Afavi, que con CC OO ostenta el 75% de la representación sindical en la Guardia Urbana, no cierra sin embargo las puertas a un acuerdo. «No es un problema de dinero sino de seguridad, pero quizás tengamos que encontrar entre todos una salida urgente para este año», explicó. En esa línea avanzó que el comité se reunirá el lunes para analizar la situación planteada y a lo largo de la próxima semana esperan mantener un encuentro con el alcalde y el jefe del cuerpo.
El presidente del comité considera que después de los incidentes de 2005 «se ha perdido un año. Todo el mundo comentó la gravedad de los hechos, pero una vez pasado el susto nadie se ha preocupado después de hablar con los afectados», lamentó.