Han transcurrido ya más de cinco años desde que se empezó a fraguar un plan para revitalizar la zona de Sobrón. Aunque el tiempo corre más deprisa que los proyectos, el presidente de la junta administrativa del pequeño pueblo -sólo tiene 61 vecinos-, no pierde la ilusión. «Éste es uno de los mejores proyectos turísticos de Álava», sentencia Javier Nieva.
-Al final, tampoco va a poder abrir el museo para verano. ¿A qué se debe el nuevo retraso?
-Al propio proyecto. Implica tanta tecnología porque ha habido que hacer cambios en los sistemas eléctricos. Es una pena no abrir en verano. Será en octubre, seguro.
-Han llegado ayudas de todas las instituciones, pero una inversión de más 2 millones de euros en museo en un pueblo de 61 habitantes suena a demasiado.
-Teníamos muy claro que hacíamos un buen proyecto o fracasaba. Es un plan muy ambicioso para que no se vaya al traste. Se trata de que el museo tenga entidad por sí mismo, que funcione el boca a boca porque es atractivo. No tiene sentido hacer algo más económico, pero que no le interese a nadie.
-Entonces, ¿va a ser rentable?
-Nuestro objetivo es que no sea deficitario.
-¿Cómo va a conseguirlo?
-El centro es también oficina de turismo de la comarca, lo que nos garantiza una financiación. Aparte de esto, necesitamos unos 30.000 visitantes al año.
-Parecen muchos.
-Vamos a firmar convenios con la Caja Vital y con Nuclenor para lograr visitas guiadas. También vamos a llegar a acuerdos con el balneario, cuando la instalación abra sus puertas.
-Han pasado ya más de cinco años desde que se empezó a hablar del plan para revitalizar Sobrón. ¿No es demasiado tiempo?
-Sí, pero tenga en cuenta que aunque tenemos ayuda de todas las instituciones, es la junta administrativa la que debe tirar del carro y somos un pueblo muy pequeño. No tenemos entidad para agilizar lo que va a ser, sin duda alguna, el mejor proyecto turístico de Álava.
-El parque multiaventura funciona con éxito, el museo se abre en otoño, el balneario está en obras. Sólo falta el cámping.
-Cuando todo lo demás esté funcionando, el cámping y otras inversiones llegarán ellas solas.
-Parece conseguir lo que se propone. ¿Qué le queda por pedir?
-El ensanchamiento de la carretera para unir los dos barrios de forma segura. La Diputación ya ha aprobado el proyecto, sólo falta que lo hagan cuanto antes.